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Antes de la alta costura: 400 000 años de historia de la moda

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Publicado el 28 de agosto de 2026 a las 05:30 a. m.Actualizado el 28 de agosto de 2026 a las 05:30 a. m.
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Resumen (TL;DR)
  • Reconstrucciones de rostros adornados con adornos corporales, tal y como se ha documentado para el Gravetiense, hace 30 000 años, en Europa.
  • Dessins de Sylvaine Jacquinot., Fourni par l'auteur
  • Aunque hoy en día se encuentra en el centro de numerosos debates, ya sea por su coste ecológico, las condiciones de fabricación de la ropa o la aceleración constante de las tendencias, la moda no es únicamente un fenómeno moderno, nacido con la industrialización, las casas de costura o la sociedad de consumo. Para rastrear su origen en nuestra historia evolutiva, hemos tratado de establecer los criterios que permiten identificarla en el registro arqueológico.
  • Según estos criterios, la moda surge cuando los miembros de una misma comunidad comparten convenciones comunes sobre la presentación del cuerpo, ya se trate de los tipos de adornos utilizados, determinadas formas de vestirse, peinarse o tatuarse, o las combinaciones, la cantidad o la disposición de los adornos que llevan.
  • Probablemente, las primeras prendas de vestir aparecieron hace más de 700 000 años con el fin de proteger el cuerpo del frío. Hace unos 400 000 años, diversas poblaciones comenzaron a utilizar habitualmente pigmentos rojos, sobre todo el ocre, para modificar el aspecto del cuerpo.
  • Posteriormente, hace unos 160 000 años, aparecieron en África los primeros adornos formados por conchas perforadas.
  • ¿Debemos concluir, por tanto, que estas sociedades ya habían desarrollado la moda?
  • La aparición de las modas en la vestimenta
  • Hoy en día, algunas prendas de vestir responden a normas muy estrictas. Un uniforme militar, una toga de magistrado, una alianza o unas insignias profesionales transmiten una información social precisa, pero dejan poco margen para las elecciones individuales. Se trata más bien de un código que de moda.
  • Es probable que muchas formas de transformar el cuerpo mediante la ropa, los tatuajes y los adornos funcionaran de manera similar durante la prehistoria. Estas prácticas permitían mostrar una pertenencia, un estatus o una identidad colectiva. Eso no implica que ofreciesen la libertad de elegir la propia apariencia.
  • Aunque es difícil saber si algunas de estas primeras modificaciones corporales pudieron ser resultado de la existencia de modas en esos períodos más antiguos, sí que reflejan una innovación importante: el cuerpo se convierte progresivamente en un soporte de comunicación.
  • Esta hipótesis, formulada a partir de datos arqueológicos, se ve respaldada por la neurociencia.
  • Portadora de información compleja
  • Un equipo de neurocientíficos y arqueólogos utilizó la resonancia magnética funcional (RMf) para observar la actividad cerebral de los participantes encargados de atribuir un estatus social a rostros adornados con pinturas y adornos.
  • El experimento demuestra que esta interpretación moviliza una red de regiones especializadas: el giro fusiforme, implicado en el reconocimiento de rostros; la corteza orbitofrontal y la red de saliencia, que evalúan la relevancia social de la información; además del hipocampo y el parahipocampo, implicados en la memoria asociativa.
  • Los investigadores también observaron la activación del giro frontal inferior, una región habitualmente asociada al procesamiento del lenguaje. Esto sugiere que el cerebro trata los adornos como signos portadores de información compleja.
  • Así, plantearon la hipótesis de que estas conexiones ya debían de estar parcialmente establecidas en las poblaciones de Homo, que utilizaban el ocre rojo hace 300 000 años. Posteriormente, debieron alcanzar un grado de integración similar al nuestro hace 140 000 años entre los Homo sapiens, que combinaban el uso del ocre para pinturas corporales con el uso de adornos de concha.
  • A lo largo de los milenios, las prendas se fueron perfeccionando y las técnicas de costura evolucionaron con la aparición de las agujas con ojo, a partir de hace unos 40 000 años en Asia oriental y hacia los 26 000 años en Europa. Esto permitió confeccionar prendas ajustadas, probablemente de varias capas, pero también coser cuentas y colgantes en la ropa.
  • La ropa dejó entonces de ser únicamente una protección contra el frío para convertirse en un medio de expresión social. Los adornos se diversificaron, los materiales circulaban a largas distancias y la apariencia adquirió una importancia creciente en las interacciones sociales.
  • Hacia la individualización de los adornos
  • En el Paleolítico Superior –a partir de hace 45 000 años–, varias comunidades de diferentes regiones de Europa utilizaron durante miles de años los mismos tipos de cuentas elaboradas a partir de diversos materiales (dientes de animales, conchas fósiles y marinas, rocas, marfil). Estas tradiciones revelan la existencia de convenciones ampliamente compartidas sin que sea posible identificar variaciones individuales.
  • Pero desde hace 34 000 años, con los primeros enterramientos paleolíticos, es posible observar individuos que comparten tradiciones ornamentales comunes, al tiempo que presentan diferencias individuales en la selección, la combinación o la disposición de los objetos de adorno. Esta dinámica se hace especialmente evidente en el Mesolítico (hace 8 000 años) y en las primeras sociedades agrícolas del Neolítico (hace 6 000 años).
  • Los grandes conjuntos funerarios, que permiten comparar a individuos pertenecientes a una misma comunidad y a un mismo período, revelan que la apariencia ya no solo refleja la pertenencia a un grupo o un estatus social, sino también formas de diferenciación individual integradas en un sistema colectivo de representación del cuerpo. Los adornos fabricados localmente se combinan con objetos importados desde cientos de kilómetros de distancia. Los mismos elementos se ensamblan de múltiples formas, sin dejar de ser inmediatamente reconocibles para los demás miembros de la comunidad.
  • ¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.
  • Las primeras técnicas de vestimenta evolucionaron, en un primer momento, para proteger el cuerpo. Pero el uso del ocre y de los adornos personales transformó progresivamente la apariencia en un medio de comunicación social. A medida que la fabricación de adornos se diversificaba y las prendas a medida ampliaban las posibilidades de expresión corporal, las diferentes tradiciones convergieron hacia sistemas de apariencia cada vez más complejos.
  • Así, la moda surgió cuando los miembros de una misma comunidad adoptaron convenciones comunes en materia de vestimenta y adornos, al tiempo que expresaban sus diferencias individuales a través de la forma en que se combinaban estos elementos.
  • Estos resultados nos llevan a replantearnos profundamente nuestra visión de la moda, que a menudo se percibe como un fenómeno superficial. Para los arqueólogos, es todo lo contrario: es un magnífico indicador de cómo los seres humanos han aprendido a comunicarse, a mostrar su identidad y a vivir en sociedades cada vez más amplias y anónimas.
  • Comprender los orígenes de la moda no solo nos permite conocer mejor a nuestros antepasados. También nos ayuda a distinguir entre lo que forma parte de un comportamiento profundamente arraigado en nuestra evolución cultural y lo que es resultado de los modelos económicos contemporáneos. Esta distinción es esencial si hoy en día queremos imaginar formas de consumo más sostenibles, sin renunciar a esa capacidad tan humana de expresar nuestra identidad a través de nuestra apariencia.
  • ¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.
  • Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

Reconstrucciones de rostros adornados con adornos corporales, tal y como se ha documentado para el Gravetiense, hace 30 000 años, en Europa. Dessins de Sylvaine Jacquinot., Fourni par l'auteur

Aunque hoy en día se encuentra en el centro de numerosos debates, ya sea por su coste ecológico, las condiciones de fabricación de la ropa o la aceleración constante de las tendencias, la moda no es únicamente un fenómeno moderno, nacido con la industrialización, las casas de costura o la sociedad de consumo. Para rastrear su origen en nuestra historia evolutiva, hemos tratado de establecer los criterios que permiten identificarla en el registro arqueológico.

Según estos criterios, la moda surge cuando los miembros de una misma comunidad comparten convenciones comunes sobre la presentación del cuerpo, ya se trate de los tipos de adornos utilizados, determinadas formas de vestirse, peinarse o tatuarse, o las combinaciones, la cantidad o la disposición de los adornos que llevan.

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Probablemente, las primeras prendas de vestir aparecieron hace más de 700 000 años con el fin de proteger el cuerpo del frío. Hace unos 400 000 años, diversas poblaciones comenzaron a utilizar habitualmente pigmentos rojos, sobre todo el ocre, para modificar el aspecto del cuerpo.

Posteriormente, hace unos 160 000 años, aparecieron en África los primeros adornos formados por conchas perforadas.

¿Debemos concluir, por tanto, que estas sociedades ya habían desarrollado la moda?

La aparición de las modas en la vestimenta

Hoy en día, algunas prendas de vestir responden a normas muy estrictas. Un uniforme militar, una toga de magistrado, una alianza o unas insignias profesionales transmiten una información social precisa, pero dejan poco margen para las elecciones individuales. Se trata más bien de un código que de moda.

Es probable que muchas formas de transformar el cuerpo mediante la ropa, los tatuajes y los adornos funcionaran de manera similar durante la prehistoria. Estas prácticas permitían mostrar una pertenencia, un estatus o una identidad colectiva. Eso no implica que ofreciesen la libertad de elegir la propia apariencia.

Aunque es difícil saber si algunas de estas primeras modificaciones corporales pudieron ser resultado de la existencia de modas en esos períodos más antiguos, sí que reflejan una innovación importante: el cuerpo se convierte progresivamente en un soporte de comunicación.

Esta hipótesis, formulada a partir de datos arqueológicos, se ve respaldada por la neurociencia.

Portadora de información compleja

Un equipo de neurocientíficos y arqueólogos utilizó la resonancia magnética funcional (RMf) para observar la actividad cerebral de los participantes encargados de atribuir un estatus social a rostros adornados con pinturas y adornos.

El experimento demuestra que esta interpretación moviliza una red de regiones especializadas: el giro fusiforme, implicado en el reconocimiento de rostros; la corteza orbitofrontal y la red de saliencia, que evalúan la relevancia social de la información; además del hipocampo y el parahipocampo, implicados en la memoria asociativa.

Los investigadores también observaron la activación del giro frontal inferior, una región habitualmente asociada al procesamiento del lenguaje. Esto sugiere que el cerebro trata los adornos como signos portadores de información compleja.

Así, plantearon la hipótesis de que estas conexiones ya debían de estar parcialmente establecidas en las poblaciones de Homo, que utilizaban el ocre rojo hace 300 000 años. Posteriormente, debieron alcanzar un grado de integración similar al nuestro hace 140 000 años entre los Homo sapiens, que combinaban el uso del ocre para pinturas corporales con el uso de adornos de concha.

A lo largo de los milenios, las prendas se fueron perfeccionando y las técnicas de costura evolucionaron con la aparición de las agujas con ojo, a partir de hace unos 40 000 años en Asia oriental y hacia los 26 000 años en Europa. Esto permitió confeccionar prendas ajustadas, probablemente de varias capas, pero también coser cuentas y colgantes en la ropa.

La ropa dejó entonces de ser únicamente una protección contra el frío para convertirse en un medio de expresión social. Los adornos se diversificaron, los materiales circulaban a largas distancias y la apariencia adquirió una importancia creciente en las interacciones sociales.

Hacia la individualización de los adornos

En el Paleolítico Superior –a partir de hace 45 000 años–, varias comunidades de diferentes regiones de Europa utilizaron durante miles de años los mismos tipos de cuentas elaboradas a partir de diversos materiales (dientes de animales, conchas fósiles y marinas, rocas, marfil). Estas tradiciones revelan la existencia de convenciones ampliamente compartidas sin que sea posible identificar variaciones individuales.

Pero desde hace 34 000 años, con los primeros enterramientos paleolíticos, es posible observar individuos que comparten tradiciones ornamentales comunes, al tiempo que presentan diferencias individuales en la selección, la combinación o la disposición de los objetos de adorno. Esta dinámica se hace especialmente evidente en el Mesolítico (hace 8 000 años) y en las primeras sociedades agrícolas del Neolítico (hace 6 000 años).

Los grandes conjuntos funerarios, que permiten comparar a individuos pertenecientes a una misma comunidad y a un mismo período, revelan que la apariencia ya no solo refleja la pertenencia a un grupo o un estatus social, sino también formas de diferenciación individual integradas en un sistema colectivo de representación del cuerpo. Los adornos fabricados localmente se combinan con objetos importados desde cientos de kilómetros de distancia. Los mismos elementos se ensamblan de múltiples formas, sin dejar de ser inmediatamente reconocibles para los demás miembros de la comunidad.


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Las primeras técnicas de vestimenta evolucionaron, en un primer momento, para proteger el cuerpo. Pero el uso del ocre y de los adornos personales transformó progresivamente la apariencia en un medio de comunicación social. A medida que la fabricación de adornos se diversificaba y las prendas a medida ampliaban las posibilidades de expresión corporal, las diferentes tradiciones convergieron hacia sistemas de apariencia cada vez más complejos.

Así, la moda surgió cuando los miembros de una misma comunidad adoptaron convenciones comunes en materia de vestimenta y adornos, al tiempo que expresaban sus diferencias individuales a través de la forma en que se combinaban estos elementos.

Estos resultados nos llevan a replantearnos profundamente nuestra visión de la moda, que a menudo se percibe como un fenómeno superficial. Para los arqueólogos, es todo lo contrario: es un magnífico indicador de cómo los seres humanos han aprendido a comunicarse, a mostrar su identidad y a vivir en sociedades cada vez más amplias y anónimas.

Comprender los orígenes de la moda no solo nos permite conocer mejor a nuestros antepasados. También nos ayuda a distinguir entre lo que forma parte de un comportamiento profundamente arraigado en nuestra evolución cultural y lo que es resultado de los modelos económicos contemporáneos. Esta distinción es esencial si hoy en día queremos imaginar formas de consumo más sostenibles, sin renunciar a esa capacidad tan humana de expresar nuestra identidad a través de nuestra apariencia.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.


Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Solange Rigaud, Evolution Humaine, Prehistoire, Université de Bordeaux. Puedes consultar la publicación original aquí.