Arqueología del Danubio: el descenso de las aguas revela más datos sobre su pasado romano
- •Las grandes rutas que estructuran el mundo no siempre aparecen en los mapas como líneas visibles. A menudo discurren por el agua. Ríos, mares y estrechos han sido, durante milenios, ejes del comercio, la movilidad y el poder.
- •En el caso del Danubio, esta dimensión resulta especialmente clara: su tramo final (desde el límite entre Serbia y Rumanía hasta su desembocadura) no fue solo una frontera del Imperio romano, sino también un corredor estratégico que conectaba el interior de Europa con el mar Negro y los circuitos marítimos del Mediterráneo.
- •En ese paisaje fluvial se situaba Noviodunum, en la actual Rumanía. Noviodunum fue un destacado complejo militar, portuario y urbano fundado probablemente en el siglo I. Posteriormente, alcanzó la categoría de municipio y, por ello, una vez el campamento pasó su fase inicial empezó a tener una población asociada. Este enclave estratégico estuvo ocupado hasta la época bizantina.
- •Integrado en la provincia romana de Moesia Inferior, Noviodunum albergó una importante base de la flota imperial romana, la Classics Flavia Moesica, y controló la navegación y el transporte de tropas y mercancías. También fue uno de los principales lugares de paso entre el territorio romano y el llamado Limes barbaricum, un mundo fronterizo habitado por comunidades diversas y marcado tanto por los intercambios como por los conflictos.
- •Aunque se conoce su relevancia histórica, todavía quedan por esclarecer la configuración del puerto y de sus accesos y su relación con el asentamiento. Asimismo, nos preguntábamos de qué modo Noviodunum había articulado las comunicaciones entre el interior del Imperio, la frontera danubiana y el mar Negro.
- •Mucho más que un punto de atraque
- •De ahí nace el proyecto Noviodunum, que dirijo en colaboración con Alexandra Bivolaru (CEPAM-CNRS-Université de Nice Côte d’Azur). A través de él queremos reconstruir la evolución de un paisaje portuario complejo, en el que la ocupación humana y la dinámica fluvial se influyeron mutuamente durante siglos.
- •Para ello, combinamos excavación arqueológica, prospección geofísica y análisis geoarqueológicos. Los resultados obtenidos hasta el momento muestran que el puerto de Noviodunum fue mucho más que un punto de atraque. Los depósitos documentados, de gran potencia y ricos en materiales arqueológicos, indican una ocupación prolongada y una intensa modificación del entorno fluvial.
- •Adentrándose en el río se han identificado estructuras romanas de relevancia, fechadas entre los siglos I y III, con abundantes restos que sugieren actividades de gestión y circulación de mercancías. Por ejemplo, una gran estructura tradicionalmente interpretada como basílica podría corresponder a un horreum, es decir, un almacén de grano. Esta hipótesis es relevante porque el abastecimiento de cereales fue uno de los pilares de la logística militar romana en el Danubio.
- •Los datos que nos proporciona Noviodunum permiten comprender mejor cómo Roma concebía sus fronteras. El limes danubiano, la frontera que proporcionaba el río, no fue una línea inmóvil, sino un sistema flexible de control, circulación y adaptación. La presencia en el enclave de la Classis Flavia Moesica, encargada de vigilar el bajo Danubio, demuestra la importancia de este corredor fluvial para la defensa, el comercio y el abastecimiento.
- •La actualidad
- •Además, los recientes episodios de sequía han dado una nueva actualidad a este yacimiento.
- •Normalmente, en Noviodunum son visibles las estructuras terrestres de la fortaleza y parte del asentamiento. Sin embargo, el notable descenso del nivel del río ha dejado al descubierto sectores que hasta ahora permanecían sumergidos o cubiertos por sedimentos o que resultaban de difícil acceso. Esta situación excepcional ha abierto una oportunidad científica poco frecuente: observar directamente áreas vinculadas al puerto militar romano y a las fortificaciones tardorromanas y bizantinas.
- •Al extender la excavación hacia la orilla, se documentaron nuevas estructuras correspondientes a un edificio de notable entidad. La solidez de sus muros evidencia la relevancia de la construcción y su utilización durante el siglo II ha quedado bien establecida. Pero será necesario esperar a futuras campañas para determinar su función concreta. No obstante, su ubicación permite interpretarlo provisionalmente como parte del complejo portuario.
- •El excepcional descenso del Danubio ha hecho posible ampliar los objetivos inicialmente planteados y mejorar la comprensión del área investigada. Sin embargo, la oportunidad tiene una lectura ambivalente: aquello que permite investigar mejor el pasado es también un síntoma de las transformaciones climáticas y ambientales que afectan al paisaje danubiano.
- •Pasado y presente
- •El río actuaba como vía de comunicación, como límite político y como infraestructura natural que exigía respuestas técnicas constantes. Embarcaderos, almacenes, fortificaciones y vías de acceso formaban parte de un mismo dispositivo territorial. En este sentido, Noviodunum muestra la capacidad romana para intervenir en paisajes dinámicos y responder a sus riesgos.
- •Al mismo tiempo, el caso plantea una advertencia para el presente. La sequía ha convertido en visibles estructuras que durante siglos estuvieron protegidas por el agua o por los sedimentos. Pero esa exposición también las vuelve más frágiles frente a la erosión, los cambios bruscos de humedad y la presión ambiental. Las fronteras líquidas, ayer como hoy, son espacios en movimiento: lugares donde la naturaleza, la infraestructura y el poder se encuentran y se transforman mutuamente.
- •Investigar Noviodunum significa, por tanto, leer el pasado y actuar ante el futuro.
- •Enrique Aragón Núñez es investigador de la Universidad de Cádiz y recibe fondos de Ministerio de Cultura Español a través del Programa de Ayudas para Proyectos Arqueológicos en el Exterior del Ministerio de Cultura de España.
Las grandes rutas que estructuran el mundo no siempre aparecen en los mapas como líneas visibles. A menudo discurren por el agua. Ríos, mares y estrechos han sido, durante milenios, ejes del comercio, la movilidad y el poder.
En el caso del Danubio, esta dimensión resulta especialmente clara: su tramo final (desde el límite entre Serbia y Rumanía hasta su desembocadura) no fue solo una frontera del Imperio romano, sino también un corredor estratégico que conectaba el interior de Europa con el mar Negro y los circuitos marítimos del Mediterráneo.
En ese paisaje fluvial se situaba Noviodunum, en la actual Rumanía. Noviodunum fue un destacado complejo militar, portuario y urbano fundado probablemente en el siglo I. Posteriormente, alcanzó la categoría de municipio y, por ello, una vez el campamento pasó su fase inicial empezó a tener una población asociada. Este enclave estratégico estuvo ocupado hasta la época bizantina.
Integrado en la provincia romana de Moesia Inferior, Noviodunum albergó una importante base de la flota imperial romana, la Classics Flavia Moesica, y controló la navegación y el transporte de tropas y mercancías. También fue uno de los principales lugares de paso entre el territorio romano y el llamado Limes barbaricum, un mundo fronterizo habitado por comunidades diversas y marcado tanto por los intercambios como por los conflictos.
Aunque se conoce su relevancia histórica, todavía quedan por esclarecer la configuración del puerto y de sus accesos y su relación con el asentamiento. Asimismo, nos preguntábamos de qué modo Noviodunum había articulado las comunicaciones entre el interior del Imperio, la frontera danubiana y el mar Negro.
Mucho más que un punto de atraque
De ahí nace el proyecto Noviodunum, que dirijo en colaboración con Alexandra Bivolaru (CEPAM-CNRS-Université de Nice Côte d’Azur). A través de él queremos reconstruir la evolución de un paisaje portuario complejo, en el que la ocupación humana y la dinámica fluvial se influyeron mutuamente durante siglos.
Para ello, combinamos excavación arqueológica, prospección geofísica y análisis geoarqueológicos. Los resultados obtenidos hasta el momento muestran que el puerto de Noviodunum fue mucho más que un punto de atraque. Los depósitos documentados, de gran potencia y ricos en materiales arqueológicos, indican una ocupación prolongada y una intensa modificación del entorno fluvial.
Adentrándose en el río se han identificado estructuras romanas de relevancia, fechadas entre los siglos I y III, con abundantes restos que sugieren actividades de gestión y circulación de mercancías. Por ejemplo, una gran estructura tradicionalmente interpretada como basílica podría corresponder a un horreum, es decir, un almacén de grano. Esta hipótesis es relevante porque el abastecimiento de cereales fue uno de los pilares de la logística militar romana en el Danubio.
Los datos que nos proporciona Noviodunum permiten comprender mejor cómo Roma concebía sus fronteras. El limes danubiano, la frontera que proporcionaba el río, no fue una línea inmóvil, sino un sistema flexible de control, circulación y adaptación. La presencia en el enclave de la Classis Flavia Moesica, encargada de vigilar el bajo Danubio, demuestra la importancia de este corredor fluvial para la defensa, el comercio y el abastecimiento.
La actualidad
Además, los recientes episodios de sequía han dado una nueva actualidad a este yacimiento.
Normalmente, en Noviodunum son visibles las estructuras terrestres de la fortaleza y parte del asentamiento. Sin embargo, el notable descenso del nivel del río ha dejado al descubierto sectores que hasta ahora permanecían sumergidos o cubiertos por sedimentos o que resultaban de difícil acceso. Esta situación excepcional ha abierto una oportunidad científica poco frecuente: observar directamente áreas vinculadas al puerto militar romano y a las fortificaciones tardorromanas y bizantinas.
Al extender la excavación hacia la orilla, se documentaron nuevas estructuras correspondientes a un edificio de notable entidad. La solidez de sus muros evidencia la relevancia de la construcción y su utilización durante el siglo II ha quedado bien establecida. Pero será necesario esperar a futuras campañas para determinar su función concreta. No obstante, su ubicación permite interpretarlo provisionalmente como parte del complejo portuario.
El excepcional descenso del Danubio ha hecho posible ampliar los objetivos inicialmente planteados y mejorar la comprensión del área investigada. Sin embargo, la oportunidad tiene una lectura ambivalente: aquello que permite investigar mejor el pasado es también un síntoma de las transformaciones climáticas y ambientales que afectan al paisaje danubiano.
Pasado y presente
El río actuaba como vía de comunicación, como límite político y como infraestructura natural que exigía respuestas técnicas constantes. Embarcaderos, almacenes, fortificaciones y vías de acceso formaban parte de un mismo dispositivo territorial. En este sentido, Noviodunum muestra la capacidad romana para intervenir en paisajes dinámicos y responder a sus riesgos.
Al mismo tiempo, el caso plantea una advertencia para el presente. La sequía ha convertido en visibles estructuras que durante siglos estuvieron protegidas por el agua o por los sedimentos. Pero esa exposición también las vuelve más frágiles frente a la erosión, los cambios bruscos de humedad y la presión ambiental. Las fronteras líquidas, ayer como hoy, son espacios en movimiento: lugares donde la naturaleza, la infraestructura y el poder se encuentran y se transforman mutuamente.
Investigar Noviodunum significa, por tanto, leer el pasado y actuar ante el futuro.
Enrique Aragón Núñez es investigador de la Universidad de Cádiz y recibe fondos de Ministerio de Cultura Español a través del Programa de Ayudas para Proyectos Arqueológicos en el Exterior del Ministerio de Cultura de España.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Enrique Aragón Núñez, Profesor de Historia Antigua, Universidad de Cádiz. Puedes consultar la publicación original aquí.
