Beber agua del grifo en Asia es casi una locura menos en un país donde es motivo de orgullo: Singapur

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- •Redacción y curaduría editorial para elpunto.do.
- •Enfoque local y de diáspora dominicana.
Ya sea por trabajo o por vacaciones, he viajado a Asia en varias ocasiones y una recomendación me ha perseguido siempre: "bebe siempre agua embotellada", incluso para tareas como lavarse los dientes, mejor no jugársela y enjuagarse la boca con agua que sabes que es segura. La recomendación se extiende a la mayor parte del este y el sur de Asia, con destinos como Tailandia, Vietnam, China o la India. Sin embargo, hace poco más de una semana que visité Singapur y hubo algo que me fascinó: ya no es olvidarme de llevar siempre una botella de agua, es que no había ni en la habitación del hotel. En su lugar, un mensaje recomendado beber agua del grifo porque era de calidad excepcional.
Que un país tenga agua de calidad no es algo milagroso, pero es que Singapur constituye una anomalía en sí misma: llueve bastante, pero apenas tiene tierra, por lo que carece de grandes acuíferos o ríos caudalosos. De hecho, durante décadas dependía del agua que importaba de Malasia (aún sigue haciéndolo). Sin embargo, han conseguido construir uno de los sistemas de potabilización más avanzados y fiables del mundo gracias a la ingeniería y la política pública que hay detrás.
Los cuatro grifos nacionales. En 2001 la agencia pública Public Utilities Board (PUB) asumió el control total del ciclo del agua con una visión unificada: desde el agua de lluvia hasta el agua que cae por el desagüe, logrando una fotografía del conjunto, recursos disponibles y necesarios.
La máxima de Singapur con el agua es divide y vencerás. Así, cuenta con cuatro fuentes de agua diferentes, los Cuatro Grifos Nacionales gestionados por el PUB: aguas de cuencas locales, agua importada de Malasia, agua reutilizada y agua desalinizada. Teniendo en cuenta que Singapur ha tenido sus más y sus menos con Malasia, los otros tres grifos han ido ganando importancia.
Por qué es importante. En el sudeste asiático, la contaminación del agua por residuos industriales, agroquímicos y una red alcantarillado heterogénea y deficiente hace que la norma sea usar agua embotellada. Ya hemos visto que Singapur carece de terreno como para lograr la autosuficiencia hídrica y depender de un tercero para algo tan básico y esencial como el agua es una peligrosa alternativa. En ese escenario, NEWater se erige como el grifo más estratégico: agua autogenerada sin depender de la lluvia, del terreno o de los vecinos. Aunque con bastante letra pequeña.
La cuenca local. Mediante una red de desagües, canales y ríos, el agua de lluvia se recoge y canaliza a través de sus 7.000 kilómetros de tuberías hacia sus 17 embalses antes de tratarla para su consumo. Esta captación se realiza en dos terceras partes del territorio de Singapur. A partir de aquí, el agua sigue un sistema de potabilización convencional. Es la vía menos innovadora, pero es sólida, funcional y en crecimiento: en el terreno que Singapur está ganando al mar ya está prevista la construcción del decimoctavo embalse, Long Island.
Agua importada de Malasia. Este es el grifo más vulnerable y por tanto, el más susceptible de ser eliminado (de momento, minimizado todo lo que el resto de grifos pueda). El primer acuerdo entre Singapur y Malasia data de 1927 y sentó las bases para el suministro de agua y el arrendamiento de terrenos en Gunung Pulai, pero ya no está en vigor.
Le siguieron otros tres acuerdos firmados en 1961, 1962 y 1990. Inicialmente esta fuente proporcionaba la mitad de la demanda singapurense, pero como explica la Biblioteca Nacional y los Archivos Nacionales de Singapur, tras la expiración del acuerdo de 1961 en 2011, el gobierno tiene como objetivo ser autosuficiente para 2061, cuando finalicen los acuerdos de 1962 y 1990.
Aguas residuales. Se llama NEWater, es capaz de cubrir el 40% de la demanda total del país y a partir de aguas residuales es capaz de lograr agua potable de calidad superior a los estándares de la OMS. Ya lo intentaron antes, en 1974, pero el proyecto fracasó por costes y problemas técnicos. El actual sistema de alcantarillado costó 10.000 millones de dólares y está diseñado para durar 100 años.
Todo empieza bajo tierra: el sistema de saneamiento DTSS recoge toda el agua residual urbana a través de una red de 206 kilómetros y la lleva por gravedad (sin necesidad de bombeo) hasta las cuatro plantas de recuperación situadas en Ulu Padan, Kranki y Changi (allí hay dos). Allí emplean tecnologías de biorreactor de membranas, ósmosis inversa y desinfección ultravioleta. Actualmente tienen una tasa de recuperación global del 90% y una capacidad de 227.300 metros cúbicos diarios.
Desalinización de agua de mar. Singapur tiene cinco plantas desalinizadoras y todas ellas usan ósmosis inversa como tratamiento principal, aunque con distintas combinaciones de pretratramiento. La desalinización es una técnica de sobra conocida en ingeniería de aguas, pero poco aplicada por una razón: costes. Así que para optimizar el proceso energético, entre los objetivos principales en i+D del PUB está reducir el consumo energético a menos de 2 kWh por metro cúbico.
La primera fue SingSpring y es capaz de producir 136.380 metros cúbicos de agua al día, de modo que cubre en torno al 7% de las necesidades hídricas del país. La planta de Tuas se hizo con el "Oscar" de las salinizadoras en 2019 gracias a un sistema de pretratamiento avanzado que combina flotación por aire disuelto y ultrafiltración para mitigar el ensuciamiento de las membranas. La de Keppel Marina East tiene un sistema dual adaptado que sirve tanto para agua de mar como agua dulce.
Sí, pero. Desde el punto de vista técnico, la infraestructura hídrica de Singapur es brillante, pero no está exenta de problemas. El primero es energético: la desalinización consume 3,5 kWh por cada mil litros de agua tratada, bastante más que los 0,7 kWh del grifo de NEWater. Desalinizar tiene un coste ambiental y económico elevado y depende enormemente de la electricidad. Spoiler: aproximadamente el 95% de la electricidad de Singapur se genera a partir gas natural importado.
Por otro lado, beber agua que procede de la alcantarilla, pese a su calidad, genera cierto rechazo social, motivo por el cual la mayoría tiene como destino la industria, donde ese agua tan pura resulta ideal para la fabricación de semiconductores. Por otro lado, ante una demanda creciente de agua, el reto a futuro es la escalabilidad para mantener su fiabilidad a partir de una infraestructura de saneamiento impecable.
Portada | Wikimedia y Anthony Lim
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Beber agua del grifo en Asia es casi una locura menos en un país donde es motivo de orgullo: Singapur
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Eva R. de Luis
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