¿Cambia el calendario de cierre de las centrales nucleares en España?
- •Cartel indicador en la entrada a la central de Almaraz. Esteban Martinena Guerrer/Shutterstock
- •El Gobierno de España ha aprobado la ampliación de funcionamiento de la central nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030. La decisión afecta a sus dos reactores y sustituye las fechas de cierre anteriormente previstas: noviembre de 2027 para Almaraz I y octubre de 2028 para Almaraz II. La prórroga supone aproximadamente 31 meses adicionales de operación para Almaraz I y 19 meses para Almaraz II.
- •Aunque la decisión no modifica formalmente el calendario de cierre para el resto de las centrales, es difícil pensar que esta decisión no les afecte.
- •La justificación de la prórroga se relaciona con la incertidumbre del mercado energético internacional y con los problemas de suministro y precios del gas derivados de la guerra de Ucrania y de la situación en Oriente Próximo. Parece razonable pensar que también ha influido la experiencia del 28 de abril de 2025.
- •Ese día, el gran apagón de la península Ibérica puso de manifiesto que la transición hacia un sistema eléctrico con una elevada participación de fuentes renovables no consiste simplemente en sustituir generación convencional por generación fotovoltaica y eólica. Estas tecnologías presentan una producción variable y tienen características técnicas diferentes de las de los grandes generadores síncronos convencionales.
- •Tras el apagón, el porcentaje requerido de fuentes estables, como la nuclear, ha aumentado.
- •El gran apagón: lo que nos cuentan los datos
- •La aportación de Almaraz
- •La central nuclear de Almaraz, situada en la provincia de Cáceres, está constituida por dos reactores: Almaraz I comenzó su actividad en mayo de 1981 y Almaraz II en octubre de 1983. Cada una tienen una potencia eléctrica neta superior a 1 000 megavatios (MW).
- •En 2025 produjeron conjuntamente unos 15 370 gigavatios-hora (GWh) de electricidad, cantidad equivalente aproximadamente al 7 % de la demanda eléctrica anual española. Esta producción representa una importante aportación de electricidad baja en emisiones y, si tuviera que ser sustituida por generación basada en combustibles fósiles, supondría unas emisiones adicionales de 5 millones de toneladas de CO₂.
- •La comparación con la energía fotovoltaica resulta también ilustrativa. Para producir anualmente una cantidad de electricidad semejante mediante instalaciones fotovoltaicas sería necesario instalar una potencia de alrededor cinco veces superior a la potencia de Almaraz. Aunque la potencia fotovoltaica instalada en estos momentos en España en horas con sol llega a cubrir toda la demanda, las razones técnicas que hemos comentado se siguen necesitando fuentes complementarias de energía. También hay que tomar en cuenta las horas con poco sol y las noches.
- •Además, Almaraz no es una instalación estática. Desde su inicio, se han realizado importantes inversiones y modificaciones destinadas a mejorar su seguridad, fiabilidad, potencia y disponibilidad. La cuestión que debería plantearse ahora es si tiene sentido desaprovechar esas inversiones cuando la instalación sigue siendo capaz de producir grandes cantidades de electricidad con bajas emisiones. En sus primeros años de operación producía alrededor de 11 000 MWh/año frente a los más de 15 000 MWh/año actuales.
- •Una decisión que plantea interrogantes
- •La solicitud de ampliación fue presentada en 2025 por las empresas propietarias de Almaraz: Iberdrola, Endesa y Naturgy. El Consejo de Seguridad Nuclear la evaluó técnicamente y emitió un informe favorable.
- •La nueva autorización tiene una peculiaridad llamativa: ambos reactores dejarán de funcionar el mismo día, el 8 de junio de 2030, aunque originalmente estaba previsto que cerrasen con casi un año de diferencia.
- •¿Hay razones técnicas y económicas para esa fecha coincidente de finalización? La cuestión merece ser estudiada porque los reactores nucleares realizan periódicamente paradas de recarga durante las cuales se sustituye una parte del combustible.
- •Cuando una central llega al final definitivo de su explotación, la planificación de la última recarga adquiere especial importancia. Una fecha de cierre rígida puede hacer que parte del combustible introducido en la última recarga no pueda aprovecharse completamente.
- •A ello hay que añadir, según sus propietarios, los altos impuestos que soportan las centrales nucleares, que las pueden hacer llegar a hacer inviables económicamente.
- •El problema de los cierres simultáneos
- •La cuestión adquiere mayor importancia si se mantiene el calendario previsto. Ascó I y Cofrentes tienen previsto finalizar su explotación en 2030. De mantenerse estas fechas, en un periodo relativamente corto se produciría el cierre de cuatro reactores: Almaraz I, Almaraz II, Ascó I y Cofrentes.
- •No se trata solamente de sustituir la electricidad que producen mediante nuevas instalaciones renovables. El sistema deberá sustituir también las características técnicas que aportan los grandes generadores convencionales y garantizar que la generación, el almacenamiento, las interconexiones y los servicios de red sean suficientes para mantener la seguridad del suministro.
- •Existe además un problema industrial: el desmantelamiento de varias grandes instalaciones nucleares requiere de personal experto, empresas especializadas y una considerable capacidad industrial. Si varias centrales entran simultáneamente en las distintas fases de desmantelamiento, habrá que preguntarse si se aprovechan realmente las economías de escala o si, por el contrario, se produce una concentración innecesaria de recursos y costes.
- •¿Debe continuar el cierre de centrales nucleares ante la actual crisis del gas?
- •Una oportunidad para revisar el calendario
- •Numerosos países están prolongando la explotación de reactores que se encuentran en condiciones adecuadas de seguridad. La autorización de Almaraz hasta 2030 debería ser una oportunidad para realizar una evaluación global del calendario nuclear español y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 y su extensión mas allá de 2030 tomando en cuenta cuestiones como la seguridad del suministro, los costes del sistema eléctrico, las emisiones, la gestión de los residuos y la estabilidad de la red.
- •Una central nuclear que funciona con seguridad puede seguir produciendo electricidad durante muchos años. Si se decide sustituirla, la decisión debe basarse en una comparación rigurosa entre los costes y beneficios de mantenerla en funcionamiento y los de sustituir tanto su producción eléctrica como los servicios que proporciona al sistema. Esto es especialmente significativo en un momento como el actual, donde los propietarios de los grandes centros de inteligencia artificial buscan lugares que les garanticen un suministro eléctrico constante y estable a precios competitivos.
- •El cierre de las centrales nucleares en España, ¿una decisión acertada?
- •Finalmente, hay una cuestión que trasciende a Almaraz. Las decisiones energéticas tienen consecuencias que se prolongan durante décadas. Por ello, sería deseable alcanzar acuerdos políticos suficientemente amplios sobre la política energética española, dejando las decisiones relativas a la seguridad y a la operación de las instalaciones en manos de los organismos técnicos competentes.
- •José Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
El Gobierno de España ha aprobado la ampliación de funcionamiento de la central nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030. La decisión afecta a sus dos reactores y sustituye las fechas de cierre anteriormente previstas: noviembre de 2027 para Almaraz I y octubre de 2028 para Almaraz II. La prórroga supone aproximadamente 31 meses adicionales de operación para Almaraz I y 19 meses para Almaraz II.
Aunque la decisión no modifica formalmente el calendario de cierre para el resto de las centrales, es difícil pensar que esta decisión no les afecte.
La justificación de la prórroga se relaciona con la incertidumbre del mercado energético internacional y con los problemas de suministro y precios del gas derivados de la guerra de Ucrania y de la situación en Oriente Próximo. Parece razonable pensar que también ha influido la experiencia del 28 de abril de 2025.
Ese día, el gran apagón de la península Ibérica puso de manifiesto que la transición hacia un sistema eléctrico con una elevada participación de fuentes renovables no consiste simplemente en sustituir generación convencional por generación fotovoltaica y eólica. Estas tecnologías presentan una producción variable y tienen características técnicas diferentes de las de los grandes generadores síncronos convencionales.
Tras el apagón, el porcentaje requerido de fuentes estables, como la nuclear, ha aumentado.
Leer más: El gran apagón: lo que nos cuentan los datos
La aportación de Almaraz
La central nuclear de Almaraz, situada en la provincia de Cáceres, está constituida por dos reactores: Almaraz I comenzó su actividad en mayo de 1981 y Almaraz II en octubre de 1983. Cada una tienen una potencia eléctrica neta superior a 1 000 megavatios (MW).
En 2025 produjeron conjuntamente unos 15 370 gigavatios-hora (GWh) de electricidad, cantidad equivalente aproximadamente al 7 % de la demanda eléctrica anual española. Esta producción representa una importante aportación de electricidad baja en emisiones y, si tuviera que ser sustituida por generación basada en combustibles fósiles, supondría unas emisiones adicionales de 5 millones de toneladas de CO₂.
La comparación con la energía fotovoltaica resulta también ilustrativa. Para producir anualmente una cantidad de electricidad semejante mediante instalaciones fotovoltaicas sería necesario instalar una potencia de alrededor cinco veces superior a la potencia de Almaraz. Aunque la potencia fotovoltaica instalada en estos momentos en España en horas con sol llega a cubrir toda la demanda, las razones técnicas que hemos comentado se siguen necesitando fuentes complementarias de energía. También hay que tomar en cuenta las horas con poco sol y las noches.
Además, Almaraz no es una instalación estática. Desde su inicio, se han realizado importantes inversiones y modificaciones destinadas a mejorar su seguridad, fiabilidad, potencia y disponibilidad. La cuestión que debería plantearse ahora es si tiene sentido desaprovechar esas inversiones cuando la instalación sigue siendo capaz de producir grandes cantidades de electricidad con bajas emisiones. En sus primeros años de operación producía alrededor de 11 000 MWh/año frente a los más de 15 000 MWh/año actuales.
Una decisión que plantea interrogantes
La solicitud de ampliación fue presentada en 2025 por las empresas propietarias de Almaraz: Iberdrola, Endesa y Naturgy. El Consejo de Seguridad Nuclear la evaluó técnicamente y emitió un informe favorable.
La nueva autorización tiene una peculiaridad llamativa: ambos reactores dejarán de funcionar el mismo día, el 8 de junio de 2030, aunque originalmente estaba previsto que cerrasen con casi un año de diferencia.
¿Hay razones técnicas y económicas para esa fecha coincidente de finalización? La cuestión merece ser estudiada porque los reactores nucleares realizan periódicamente paradas de recarga durante las cuales se sustituye una parte del combustible.
Cuando una central llega al final definitivo de su explotación, la planificación de la última recarga adquiere especial importancia. Una fecha de cierre rígida puede hacer que parte del combustible introducido en la última recarga no pueda aprovecharse completamente.
A ello hay que añadir, según sus propietarios, los altos impuestos que soportan las centrales nucleares, que las pueden hacer llegar a hacer inviables económicamente.
El problema de los cierres simultáneos
La cuestión adquiere mayor importancia si se mantiene el calendario previsto. Ascó I y Cofrentes tienen previsto finalizar su explotación en 2030. De mantenerse estas fechas, en un periodo relativamente corto se produciría el cierre de cuatro reactores: Almaraz I, Almaraz II, Ascó I y Cofrentes.
No se trata solamente de sustituir la electricidad que producen mediante nuevas instalaciones renovables. El sistema deberá sustituir también las características técnicas que aportan los grandes generadores convencionales y garantizar que la generación, el almacenamiento, las interconexiones y los servicios de red sean suficientes para mantener la seguridad del suministro.
Existe además un problema industrial: el desmantelamiento de varias grandes instalaciones nucleares requiere de personal experto, empresas especializadas y una considerable capacidad industrial. Si varias centrales entran simultáneamente en las distintas fases de desmantelamiento, habrá que preguntarse si se aprovechan realmente las economías de escala o si, por el contrario, se produce una concentración innecesaria de recursos y costes.
Leer más: ¿Debe continuar el cierre de centrales nucleares ante la actual crisis del gas?
Una oportunidad para revisar el calendario
Numerosos países están prolongando la explotación de reactores que se encuentran en condiciones adecuadas de seguridad. La autorización de Almaraz hasta 2030 debería ser una oportunidad para realizar una evaluación global del calendario nuclear español y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 y su extensión mas allá de 2030 tomando en cuenta cuestiones como la seguridad del suministro, los costes del sistema eléctrico, las emisiones, la gestión de los residuos y la estabilidad de la red.
Una central nuclear que funciona con seguridad puede seguir produciendo electricidad durante muchos años. Si se decide sustituirla, la decisión debe basarse en una comparación rigurosa entre los costes y beneficios de mantenerla en funcionamiento y los de sustituir tanto su producción eléctrica como los servicios que proporciona al sistema. Esto es especialmente significativo en un momento como el actual, donde los propietarios de los grandes centros de inteligencia artificial buscan lugares que les garanticen un suministro eléctrico constante y estable a precios competitivos.
Leer más: El cierre de las centrales nucleares en España, ¿una decisión acertada?
Finalmente, hay una cuestión que trasciende a Almaraz. Las decisiones energéticas tienen consecuencias que se prolongan durante décadas. Por ello, sería deseable alcanzar acuerdos políticos suficientemente amplios sobre la política energética española, dejando las decisiones relativas a la seguridad y a la operación de las instalaciones en manos de los organismos técnicos competentes.
José Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: José Guillermo Sánchez León, Instituto Universitario de Física Fundamental y Matemáticas (IUFFyM), Universidad de Salamanca. Puedes consultar la publicación original aquí.
