Ceuta: una pieza más en el tablero para el iliberalismo que atenta contra las democracias del mundo
- •Andrzej Rostek/Shutterstock
- •La tarde del 29 de julio, Mohamed VI pronunció su discurso anual desde el palacio de Tetuán, a apenas 30 kilómetros de Ceuta. El rey dibujó un país próspero –con un crecimiento próximo al 5 %– y políticamente
- •estable, un capital estratégico que había hecho de Marruecos un actor “creíble, respetado y escuchado” internacionalmente.
- •Horas después, de madrugada, mientras avanzaban los preparativos para la Fiesta del Trono, que congregó en la ciudad de M'diq a la cúpula del régimen, representantes diplomáticos y dirigentes mundiales, daba comienzo la avalancha sobre la ciudad autónoma de Ceuta.
- •Durante el episodio se registraron 72 000 entradas irregulares, al menos 79 fallecidos en el lado español y más de 70 000 retornos voluntarios a territorio marroquí en los días siguientes. El debate se fracturó entre quienes interpretaron la entrada como una “invasión orquestada por Rabat” y quienes lo atribuyeron a mafias y redes de desinformación.
- •Más allá de la búsqueda de responsables en una crisis migratoria que no es nueva, estas lecturas dejan fuera lógicas profundas que ayudan a entender el cuándo, el dónde y la escala de lo ocurrido: el soberanismo irredento de Marruecos sobre los enclaves de Ceuta y Melilla, las presiones ocultas, la reconfiguración de las esferas de influencia en el Mediterráneo sur y el iliberalismo transnacional que busca erosionar la democracia en el mundo.
- •Irredentismo y rivalidad regional
- •La reivindicación de los enclaves españoles está inscrita en el texto constitucional marroquí, que en su artículo 42 compromete al rey como garante de “la integridad territorial del Reino en sus fronteras auténticas”. El irredentismo estructura el imaginario nacional que atraviesa monarquía, partidos políticos y ciudadanía en general.
- •En 2023, la embajada de Marruecos en Madrid publicó un mapa que incluía ambas ciudades en su espacio soberano, junto con el Sáhara Occidental. La investigación académica sostiene que los flujos migratorios hacia estos enclaves están históricamente imbricados en ese “proyecto de recuperación”. Ningún gobierno marroquí trata el Tarajal o Beni Enzar, los principales pasos de acceso, como una frontera entre Estados soberanos.
- •La estrategia marroquí sobre los enclaves es deliberada y multidimensional. Combina presión migratoria, cierre selectivo de aduanas y desarrollo de grandes proyectos de infraestructuras –como los puertos Tanger Med y Nador West Med– para ahogar económicamente y hacer prescindibles los intercambios con las ciudades. El Parlamento Europeo reconoció en 2021 que la crisis migratoria de mayo de ese año fue desencadenada intencionalmente por Rabat como respuesta a la acogida en España “por razones humanitarias” de Brahim Gali, líder del Frente Polisario.
- •El precedente de septiembre de 2024, cuando las fuerzas marroquíes contuvieron de inmediato una convocatoria digital similar, confirma que la capacidad de control fronterizo existía también en esta más reciente acometida.
- •El 20 de julio, Pedro Sánchez visitaba Argel, escenificando así la “reconciliación diplomática” con el país magrebí, a lo que hay que añadir los avances en la tramitación de la ley de concesión de nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo la administración española y la hipótesis marroquí sobre supuestas injerencias argelinas en lo que se presenta como “asalto teledirigido”. La imposibilidad de demostrar la responsabilidad directa de alguna de estas variables en lo sucedido es la marca de la coerción en zona gris.
- •Zona gris y guerra híbrida
- •La competición entre potencias ya no se expresa únicamente a través de acciones militares convencionales, sino también a través de ciberataques, sabotajes, campañas de influencia, presión económica, instrumentalización migratoria o guerra legal (lawfare). La zona gris designa el conjunto de acciones de coerción acumulativa que operan por debajo del umbral del conflicto armado y desplazan la carga de la prueba hacia el actor defensor. Su rasgo definitorio es la dificultad de atribución, ya que el agresor actúa de forma que ninguna respuesta proporcional resulte justificable. El Consejo de la UE reconoce la instrumentalización de flujos migratorios como una modalidad de guerra híbrida.
- •El combustible estructural del episodio de Ceuta es conocido. Marruecos registra una tasa de paro juvenil del 37,2 % entre los 15 y los 24 años, con porcentajes que superan el 45 % en zonas urbanas, mientras el PIB no cesa de aumentar. La brecha entre ese crecimiento y la percepción de exclusión alimenta lo que el politólogo Ted Gurr denominó “privación relativa”: aquello que realmente empuja la emigración es la distancia entre expectativas y realidad, no una situación de pobreza absoluta. Las movilizaciones de finales de 2025 articularon este decalaje bajo el lema “queremos hospitales, no solamente estadios”, denunciando el despilfarro vinculado a la organización del Mundial 2030 mientras la población carece de servicios básicos.
- •Sentencia del Supremo
- •El detonante más inmediato de los sucesos de Ceuta lo encontramos en la resolución del Tribunal Supremo 814/2026, que prohibió las devoluciones en caliente de los migrantes que entran a nado en Ceuta y Melilla. Esta información se amplificó y distorsionó para hacer creer que la frontera estaba abierta.
- •Desde el 27 de julio, una investigación en fuentes abiertas documentó grupos de Facebook con decenas de miles de miembros que compartían mapas, rutas y listas de material para el cruce, imbricados en una campaña con marca propia y células de reclutamiento autoensambladas.
- •El excomisario europeo Thierry Breton lo calificó como “el primer ataque híbrido algorítmico a gran escala contra una frontera exterior de la Unión Europea”.
- •Acuerdos de Abraham y esferas de influencia
- •A finales de 2020, Marruecos se adhirió a los Acuerdos de Abraham –proceso de normalización árabe-israelí impulsado por la primera Administración Trump y que reconfiguró las alianzas en Oriente Medio y el Norte de África– a cambio del reconocimiento estadounidense de la soberanía de Rabat sobre el Sáhara Occidental.
- •Ese intercambio convirtió al reino de Mohamed VI en nodo del eje Washington-Tel Aviv-Golfo, con acceso a tecnología militar avanzada, y ancla de la estrategia regional de Washington frente a la influencia rusa y china en el continente africano.
- •En octubre de 2025, la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad no hizo sino consolidar ese alineamiento al calificar el plan de autonomía marroquí como “la solución más viable” para el Sáhara.
- •La influencia estadounidense
- •La confluencia de presiones sobre España ilustra esa arquitectura. El mismo día de los cruces hacia Ceuta, Marco Rubio elogiaba a Mohamed VI.
- •Al día siguiente, el Departamento de Estado trasladaba la responsabilidad al gobierno de Sánchez y situaba a España en Nivel 2 de alerta por riesgo de terrorismo y manifestaciones, mientras que mantenía a Ceuta en Nivel 3 debido a problemas de orden público.
- •La Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes había descrito en abril a Ceuta y Melilla como ciudades “situadas en territorio marroquí” bajo “administración española”, respaldando un diálogo sobre su futuro estatuto. El think tank neoconservador AEI llamaba a lanzar una “marcha verde” sobre Ceuta y Melilla, arguyendo que el artículo 5 de la OTAN no ampara los territorios españoles en África.
- •La influencia europea
- •La capacidad europea de presionar a Marruecos choca con dos límites estructurales. El primero es la dependencia en materia de seguridad y control migratorio. La UE financia la cooperación migratoria con Rabat desde 2004 y se intensificó a partir de 2013, convirtiendo a Marruecos en árbitro de facto de su propia frontera exterior.
- •Eso explica también los giros bilaterales sobre el Sáhara: España pivotó en 2022 tras la crisis de Ceuta de mayo de 2021, mientras que Francia lo hizo en 2024 después de tensiones similares.
- •Lo que comenzó como concesiones bilaterales ante la presión migratoria cristalizó, en enero de 2026, en una posición comunitaria coordinada en el Consejo de Asociación UE-Marruecos. El Sáhara se ha convertido así en el primer conflicto territorial posguerra fría donde la conveniencia estratégica desplaza a los principios normativos.
- •La internacional ultra
- •La internacional iliberal es una red transnacional cuya función geopolítica trasciende la retórica electoral. Opera para fracturar los mecanismos de solidaridad de la UE y sustituir el orden normativo multilateral por una lógica identitaria.
- •Tras la llegada masiva de inmigrantes a las fronteras de Ceuta, la presidenta italiana Giorgia Meloni suspendió el acuerdo Schengen con España –un gesto para la galería, dado que el control fronterizo se ejerce en el Estrecho–, mientras Italia acumula el mayor volumen de entradas irregulares de la UE y su gobierno ha emitido en silencio más de 368 000 permisos laborales a ciudadanos no comunitarios.
- •El británico Nigel Farage lanzó la “Operación Fortaleza”, una propuesta de bloqueo naval inspirada directamente en Ceuta. El representante de Israel ante la ONU exigió que España explicara por qué “mantiene enclaves coloniales en África”, transformando la emergencia humanitaria en un arma diplomática contra el principal gobierno europeo que defiende la causa palestina.
- •España marca posiciones
- •El gobierno de Pedro Sánchez representa exactamente el modelo que esta red ultra combate. España reconoció el Estado palestino, vetó el tránsito de armamento a Israel, denegó el uso de bases militares a Washington para atacar Irán e inició un proceso de regularización para cientos de miles de migrantes, en un contexto donde los cruces irregulares hacia el conjunto de la UE cayeron un 40 % en el primer semestre de 2026.
- •Cuando Bielorrusia instrumentalizó, en 2021, los flujos migratorios desde su frontera con Polonia, el Parlamento Europeo reconoció el ataque híbrido y los 27 respondieron con solidaridad. Ante la avalancha en Ceuta, 22 gobiernos firmaron una carta culpando a Madrid. Entonces, el problema era Lukashenko. Hoy, lo es Sánchez.
- •David Alvarado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
La tarde del 29 de julio, Mohamed VI pronunció su discurso anual desde el palacio de Tetuán, a apenas 30 kilómetros de Ceuta. El rey dibujó un país próspero –con un crecimiento próximo al 5 %– y políticamente estable, un capital estratégico que había hecho de Marruecos un actor “creíble, respetado y escuchado” internacionalmente.
Horas después, de madrugada, mientras avanzaban los preparativos para la Fiesta del Trono, que congregó en la ciudad de M'diq a la cúpula del régimen, representantes diplomáticos y dirigentes mundiales, daba comienzo la avalancha sobre la ciudad autónoma de Ceuta.
Durante el episodio se registraron 72 000 entradas irregulares, al menos 79 fallecidos en el lado español y más de 70 000 retornos voluntarios a territorio marroquí en los días siguientes. El debate se fracturó entre quienes interpretaron la entrada como una “invasión orquestada por Rabat” y quienes lo atribuyeron a mafias y redes de desinformación.
Más allá de la búsqueda de responsables en una crisis migratoria que no es nueva, estas lecturas dejan fuera lógicas profundas que ayudan a entender el cuándo, el dónde y la escala de lo ocurrido: el soberanismo irredento de Marruecos sobre los enclaves de Ceuta y Melilla, las presiones ocultas, la reconfiguración de las esferas de influencia en el Mediterráneo sur y el iliberalismo transnacional que busca erosionar la democracia en el mundo.
Irredentismo y rivalidad regional
La reivindicación de los enclaves españoles está inscrita en el texto constitucional marroquí, que en su artículo 42 compromete al rey como garante de “la integridad territorial del Reino en sus fronteras auténticas”. El irredentismo estructura el imaginario nacional que atraviesa monarquía, partidos políticos y ciudadanía en general.
En 2023, la embajada de Marruecos en Madrid publicó un mapa que incluía ambas ciudades en su espacio soberano, junto con el Sáhara Occidental. La investigación académica sostiene que los flujos migratorios hacia estos enclaves están históricamente imbricados en ese “proyecto de recuperación”. Ningún gobierno marroquí trata el Tarajal o Beni Enzar, los principales pasos de acceso, como una frontera entre Estados soberanos.
La estrategia marroquí sobre los enclaves es deliberada y multidimensional. Combina presión migratoria, cierre selectivo de aduanas y desarrollo de grandes proyectos de infraestructuras –como los puertos Tanger Med y Nador West Med– para ahogar económicamente y hacer prescindibles los intercambios con las ciudades. El Parlamento Europeo reconoció en 2021 que la crisis migratoria de mayo de ese año fue desencadenada intencionalmente por Rabat como respuesta a la acogida en España “por razones humanitarias” de Brahim Gali, líder del Frente Polisario.
El precedente de septiembre de 2024, cuando las fuerzas marroquíes contuvieron de inmediato una convocatoria digital similar, confirma que la capacidad de control fronterizo existía también en esta más reciente acometida.
El 20 de julio, Pedro Sánchez visitaba Argel, escenificando así la “reconciliación diplomática” con el país magrebí, a lo que hay que añadir los avances en la tramitación de la ley de concesión de nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo la administración española y la hipótesis marroquí sobre supuestas injerencias argelinas en lo que se presenta como “asalto teledirigido”. La imposibilidad de demostrar la responsabilidad directa de alguna de estas variables en lo sucedido es la marca de la coerción en zona gris.
Zona gris y guerra híbrida
La competición entre potencias ya no se expresa únicamente a través de acciones militares convencionales, sino también a través de ciberataques, sabotajes, campañas de influencia, presión económica, instrumentalización migratoria o guerra legal (lawfare). La zona gris designa el conjunto de acciones de coerción acumulativa que operan por debajo del umbral del conflicto armado y desplazan la carga de la prueba hacia el actor defensor. Su rasgo definitorio es la dificultad de atribución, ya que el agresor actúa de forma que ninguna respuesta proporcional resulte justificable. El Consejo de la UE reconoce la instrumentalización de flujos migratorios como una modalidad de guerra híbrida.
El combustible estructural del episodio de Ceuta es conocido. Marruecos registra una tasa de paro juvenil del 37,2 % entre los 15 y los 24 años, con porcentajes que superan el 45 % en zonas urbanas, mientras el PIB no cesa de aumentar. La brecha entre ese crecimiento y la percepción de exclusión alimenta lo que el politólogo Ted Gurr denominó “privación relativa”: aquello que realmente empuja la emigración es la distancia entre expectativas y realidad, no una situación de pobreza absoluta. Las movilizaciones de finales de 2025 articularon este decalaje bajo el lema “queremos hospitales, no solamente estadios”, denunciando el despilfarro vinculado a la organización del Mundial 2030 mientras la población carece de servicios básicos.
Sentencia del Supremo
El detonante más inmediato de los sucesos de Ceuta lo encontramos en la resolución del Tribunal Supremo 814/2026, que prohibió las devoluciones en caliente de los migrantes que entran a nado en Ceuta y Melilla. Esta información se amplificó y distorsionó para hacer creer que la frontera estaba abierta.
Desde el 27 de julio, una investigación en fuentes abiertas documentó grupos de Facebook con decenas de miles de miembros que compartían mapas, rutas y listas de material para el cruce, imbricados en una campaña con marca propia y células de reclutamiento autoensambladas.
El excomisario europeo Thierry Breton lo calificó como “el primer ataque híbrido algorítmico a gran escala contra una frontera exterior de la Unión Europea”.
Acuerdos de Abraham y esferas de influencia
A finales de 2020, Marruecos se adhirió a los Acuerdos de Abraham –proceso de normalización árabe-israelí impulsado por la primera Administración Trump y que reconfiguró las alianzas en Oriente Medio y el Norte de África– a cambio del reconocimiento estadounidense de la soberanía de Rabat sobre el Sáhara Occidental.
Ese intercambio convirtió al reino de Mohamed VI en nodo del eje Washington-Tel Aviv-Golfo, con acceso a tecnología militar avanzada, y ancla de la estrategia regional de Washington frente a la influencia rusa y china en el continente africano.
En octubre de 2025, la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad no hizo sino consolidar ese alineamiento al calificar el plan de autonomía marroquí como “la solución más viable” para el Sáhara.
La influencia estadounidense
La confluencia de presiones sobre España ilustra esa arquitectura. El mismo día de los cruces hacia Ceuta, Marco Rubio elogiaba a Mohamed VI.
Al día siguiente, el Departamento de Estado trasladaba la responsabilidad al gobierno de Sánchez y situaba a España en Nivel 2 de alerta por riesgo de terrorismo y manifestaciones, mientras que mantenía a Ceuta en Nivel 3 debido a problemas de orden público.
La Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes había descrito en abril a Ceuta y Melilla como ciudades “situadas en territorio marroquí” bajo “administración española”, respaldando un diálogo sobre su futuro estatuto. El think tank neoconservador AEI llamaba a lanzar una “marcha verde” sobre Ceuta y Melilla, arguyendo que el artículo 5 de la OTAN no ampara los territorios españoles en África.
La influencia europea
La capacidad europea de presionar a Marruecos choca con dos límites estructurales. El primero es la dependencia en materia de seguridad y control migratorio. La UE financia la cooperación migratoria con Rabat desde 2004 y se intensificó a partir de 2013, convirtiendo a Marruecos en árbitro de facto de su propia frontera exterior.
Eso explica también los giros bilaterales sobre el Sáhara: España pivotó en 2022 tras la crisis de Ceuta de mayo de 2021, mientras que Francia lo hizo en 2024 después de tensiones similares.
Lo que comenzó como concesiones bilaterales ante la presión migratoria cristalizó, en enero de 2026, en una posición comunitaria coordinada en el Consejo de Asociación UE-Marruecos. El Sáhara se ha convertido así en el primer conflicto territorial posguerra fría donde la conveniencia estratégica desplaza a los principios normativos.
La internacional ultra
La internacional iliberal es una red transnacional cuya función geopolítica trasciende la retórica electoral. Opera para fracturar los mecanismos de solidaridad de la UE y sustituir el orden normativo multilateral por una lógica identitaria.
Tras la llegada masiva de inmigrantes a las fronteras de Ceuta, la presidenta italiana Giorgia Meloni suspendió el acuerdo Schengen con España –un gesto para la galería, dado que el control fronterizo se ejerce en el Estrecho–, mientras Italia acumula el mayor volumen de entradas irregulares de la UE y su gobierno ha emitido en silencio más de 368 000 permisos laborales a ciudadanos no comunitarios.
El británico Nigel Farage lanzó la “Operación Fortaleza”, una propuesta de bloqueo naval inspirada directamente en Ceuta. El representante de Israel ante la ONU exigió que España explicara por qué “mantiene enclaves coloniales en África”, transformando la emergencia humanitaria en un arma diplomática contra el principal gobierno europeo que defiende la causa palestina.
España marca posiciones
El gobierno de Pedro Sánchez representa exactamente el modelo que esta red ultra combate. España reconoció el Estado palestino, vetó el tránsito de armamento a Israel, denegó el uso de bases militares a Washington para atacar Irán e inició un proceso de regularización para cientos de miles de migrantes, en un contexto donde los cruces irregulares hacia el conjunto de la UE cayeron un 40 % en el primer semestre de 2026.
Cuando Bielorrusia instrumentalizó, en 2021, los flujos migratorios desde su frontera con Polonia, el Parlamento Europeo reconoció el ataque híbrido y los 27 respondieron con solidaridad. Ante la avalancha en Ceuta, 22 gobiernos firmaron una carta culpando a Madrid. Entonces, el problema era Lukashenko. Hoy, lo es Sánchez.
David Alvarado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: David Alvarado, Associate professor, Universidade de Vigo. Puedes consultar la publicación original aquí.
