El Vuelo Privado de la Controversia: Infantino y la Huella Ambiental en el Mundial 2026

- •Gianni Infantino, presidente de la FIFA, enfrenta críticas por su uso extensivo de jets privados durante el Mundial 2026, evidenciando un alto impacto ambiental.
- •Los cálculos de expertos señalan que una hora de vuelo en estos aviones equivale a las emisiones anuales de CO2 de una persona.
- •La expansión geográfica de la Copa del Mundo crea una dependencia sistémica del transporte aéreo, generando "emisiones de lujo" que la FIFA no logra justificar frente a la urgencia climática.
El Mundial 2026, que se disputará en tres vastas naciones (Estados Unidos, Canadá y México), ha puesto nuevamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en el centro de la polémica. Su uso recurrente de jets privados para supervisar las sedes, con múltiples viajes en una semana, genera preocupación global sobre la indiferencia de la máxima autoridad del fútbol ante la crisis climática y la necesidad de medidas de austeridad ambiental. Esta situación no solo acapara la atención internacional, sino que también resuena en la comunidad dominicana, tanto en la isla como en la diáspora, atenta a las decisiones que impactan el deporte rey.
Los patrones de viaje de Infantino, que incluyen vuelos rápidos entre ciudades como Guadalajara, Los Ángeles, Vancouver y Houston, no son novedad. Informes previos, como el de Josimar en 2024, ya documentaron que el directivo acumuló cerca de 600,000 kilómetros en vuelos privados de Qatar Airways en apenas tres años. La magnitud del Mundial 2026, con un incremento de 64 a 104 partidos y una dispersión geográfica sin precedentes, agrava exponencialmente el impacto de estas prácticas. Expertos en huella de carbono, como la firma francesa Greenly, estiman que una hora en uno de estos aviones genera emisiones equivalentes al consumo anual promedio de CO2 de una persona.
La FIFA, por su parte, argumenta que sus líderes optan por vuelos comerciales o privados basándose en eficiencia y economía, cubriendo siempre los gastos. Sin embargo, críticos como el geógrafo David Gogishvili de la Universidad de Lausana, señalan un "problema sistémico". Al estructurar un torneo con 16 estadios tan dispersos, la organización ha diseñado un modelo inherentemente dependiente del transporte aéreo, la fuente más intensiva de CO2. Este enfoque se anticipa en eventos futuros, incluyendo el Mundial Femenino en Brasil y el centenario Mundial de 2030 (Marruecos, Portugal, España y Sudamérica), priorizando la expansión sobre la sostenibilidad. La presencia masiva de jets privados, como los 1,846 registrados en Catar 2022, evidencia que estas "emisiones de lujo" trascienden la cúpula, enviando un mensaje desalentador sobre la conciencia climática global en el deporte.
