Crisis Alimentaria en Guatemala: El Niño Amenaza con Dejar a 3.2 Millones en Situación Crítica

Mientras organismos como la ONU alertan, Guatemala se alista para una crisis alimentaria por El Niño que afectaría a 3.2 millones.
- •3.2 millones de guatemaltecos (17% de la población) en riesgo de inseguridad alimentaria aguda debido al fenómeno de El Niño.
- •El déficit de lluvias y la pérdida de cosechas de granos básicos son las causas principales, afectando a las zonas rurales y agrícolas más pobres.
- •Se espera una ligera recuperación hacia fin de año gracias a cosechas estacionales y un aumento en las remesas, aunque la vulnerabilidad persiste.
Guatemala se enfrenta a una inminente crisis de inseguridad alimentaria aguda, con proyecciones oficiales que indican que 3.2 millones de sus habitantes, el 17% de la población, podrían verse afectados durante el tercer trimestre de este año. Este sombrío panorama, comunicado por el Gobierno guatemalteco, se atribuye directamente al fenómeno climático de El Niño, que incide negativamente en la agricultura de subsistencia en diversas regiones del país.
El fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento de las aguas del Pacífico, altera los patrones climáticos globales, provocando sequías en Centroamérica que son el principal catalizador de esta crisis. La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) subraya que el déficit hídrico ha diezmado cosechas vitales como el maíz y el frijol. Esta situación agrava una vulnerabilidad histórica en Guatemala, que ha enfrentado crisis alimentarias recurrentes desde 2020. Las zonas más golpeadas incluyen el departamento de Alta Verapaz, donde más del 28% de la población está en fase de crisis, y nueve departamentos del altiplano oeste y el Corredor Seco, como Huehuetenango y Quiché, donde la prolongada canícula ha agotado las reservas familiares.
Mireya Palmieri, titular de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan), ha enfatizado que estas proyecciones buscan guiar las decisiones estatales y la coordinación de ayuda humanitaria. Sin embargo, los desafíos son considerables: la consolidación de El Niño no solo reduce las cosechas, sino que también disminuye la demanda de mano de obra agrícola, afectando directamente los ingresos de muchas familias. A esto se suma el encarecimiento de insumos básicos y alimentos. Aunque las autoridades prevén una leve recuperación hacia finales de año (entre octubre de 2026 y febrero de 2027), con una posible reducción a 2.6 millones de afectados, esta mejora depende de factores como las cosechas de fin de año, el empleo estacional en cultivos como el café y la caña de azúcar, y un repunte crucial en el flujo de remesas familiares. Esta crisis en Guatemala es un recordatorio urgente de la necesidad de políticas agrícolas resilientes y sistemas de alerta temprana robustos en la región, una preocupación que resuena en toda la cuenca del Caribe y es de interés para la diáspora dominicana y global.
