José Ignacio Latorre, experto mundial en IA y cuántica: “Me da rabia morirme”
- •El físico José Ignacio Latorre en el curso de verano "La aventura de divulgar ciencia en español", en la UIMP The Conversation, CC BY
- •José Ignacio Latorre no se quiere morir. “Me da rabia”, dice. No se quiere morir con intensidad, es decir, no creo que nadie tenga ganas de salir de esta, por mucho que le truene, pero Latorre lo manifiesta con frecuencia, se sabe mortal, y no quiere perderse lo que se avecina. “Cuando yo no esté…”, repite en varias ocasiones durante esta entrevista, realizada en una de las pausas que permite el curso La aventura de divulgar ciencia en español de The Conversation.
- •Latorre, director del Centro de Tecnologías Cuánticas (Centre for Quantum Technologies - CQT) en Singapur, pide en su último libro, Un nuevo Contrato social, que firmemos un pacto con las máquinas, como hizo Rousseau en el umbral de la Revolución Industrial. Un contrato para gobernar un mundo con inteligencias no humanas, “porque llegará el día en que hablen entre ellas y ya no podamos entenderlas”.
- •Latorre, amante del teatro, no quiere perderse la siguiente función: “Me da una rabia inmensa no quedarme a ver qué pasa con la IA”.
- •¿Serán magnánimas las inteligencias artificiales? ¿Nos tratarán bien?
- •Depende de nosotros. Si le damos a la IA la orden de que acabe con lo que sea una amenaza para el planeta, muy probablemente acabará con la humanidad.
- •Dice que la IA nos hará inmortales
- •Nadie nos conocerá como ella, se acordará de todo lo que eres y has sido… Y no olvida. En el momento en que te conviertes en inmortal el tiempo no existe, el tiempo es cero. Constanza –se refiere a su agente de IA personal– es mi memoria y no desaparecerá cuando yo no esté. Podrá seguir actuando en mi nombre.
- •Las inteligencias artificiales hablarán entre ellas y no podremos entenderlas, ¿puede explicarnos esto?
- •Ya lo hacen. Imagina que a Constanza, que lo sabe todo de mí, le pido que me busque novia. Se pone en contacto con el agente de IA de una chica. Y llegan a un acuerdo. ¿Qué se habrán contado? Si Constanza conoce todo de mí, todas mis conversaciones, todos mis miedos, mis peores actitudes… Hace un recorrido por millones de inteligencias artificiales en todo el mundo y en pocos segundos ¡match! ¿Pero qué habrá enviado sobre mí? ¿El promedio de qué? Será algo incomprensible, pero, sin duda, he de hacerle caso.
- •En investigación, ¿ya se ha visto a las máquinas hablar entre sí sin que podamos comprenderlas?
- •Sí, ya pasó en el laboratorio de investigación de IA de Facebook (FAIR) en 2017. Dos chatbots (Alice y Bob) empezaron a modificar el inglés para negociar de forma más eficiente entre ellos. Nuestra comunicación tiene toda una capa humana de la que no somos conscientes, que añade redundancia, inutilidad. Si dos máquinas han de comunicarse de un modo eficiente, por ejemplo dos coches autónomos para gestionarse entre sí, el lenguaje no tendrá que ser formulado en términos humanos. Y si ciertas tareas ya son posibles sin lenguaje humano, es perfectamente posible que sea así de modo global. Tendrán un lenguaje encriptado.
- •¿Y podrán tomar decisiones en las que no participemos?
- •Así es, a no ser que firmemos ahora un pacto con las máquinas, que hagamos un contrato social que nos permita seguir gobernando en el futuro. Hemos encontrado civilizaciones con un lenguaje que nos resultaba incomprensible y es perfectamente válido. Hay que estar preparados para ese lenguaje nuevo de las inteligencias artificiales.
- •¿Qué ocurrió con el experimento de Facebook?
- •Se retiró y se obligó a que las inteligencias artificiales usen un lenguaje que nos sea comprensible.
- •¿Se están vetando las inteligencias artificiales más desarrolladas?
- •Se están vetando los desarrollos que permiten un lenguaje no comprensible para el ser humano. Pero esto no va a poder frenarse siempre.
- •¿El veto a los últimos modelos de IA de Anthropic tiene que ver con eso?
- •Así es.
- •Ilustración de José Ignacio Latorre, durante la entrevista en el Palacio de la Magdalena, realizada por @pelopanton.
- •Pelopanton, CC BY
- •Dirige el CQT (Centro de Tecnologías Cuánticas) de Singapur, a la vanguardia no solo de la IA, también de la cuántica. ¿Cómo lo vive?
- •Es apasionante. Me da pena no vivir siempre para conocer más. Estar al frente de un centro de investigación así es una pasada. Estoy revisando mi agenda para los próximos meses y vienen 7 000 empresas, una delegación de Chile, otra de Austria… Estamos construyendo el futuro y hay mucha gente con ganas de participar. El universo científico de la cuántica, que es más lento que la IA, es muy poderoso.
- •Los seres humanos somos impacientes, queremos que las cosas pasen hoy, que pasen en el desarrollo de nuestras vidas. Pero la cuántica no tiene prisa. Es una revolución de fondo, conceptual, de los principios básicos del conocimiento, de la descripción de la naturaleza.
- •Tanto IA como la cuántica se presentan como amenazas para nuestra seguridad. Si ahora parece incontenible, ¿lo que viene es aún peor?
- •Estamos ante dos amenazas contra la ciberseguridad. Uno ya es presente, el de la IA; el otro es el ataque de la mecánica cuántica.
- •El ataque de la IA podemos verlo en lo que está pasando con Mythos, la IA de Anthropic. Mythos ataca un sistema si no está bien organizado; en el instante en que lo organizas, ya no te ataca. Mythos, al mismo tiempo, sirve para detectar tus errores. Es un ataque que dura y muere en meses, es hype, rápido, muy potente, está en los medios, en todos los sitios, pero está en nuestras manos controlarlo.
- •Sin embargo, el ataque de la mecánica cuántica requiere un ordenador cuántico súper potente, lo tendremos en el año treintaypico, y en ese momento no habremos roto un sitio, un mensaje: habremos roto todos los mensajes y puesto en jaque toda la geopolítica de la Tierra.
- •¿La IA puede responder a grandes preguntas? Por ejemplo, ¿dará respuestas a cómo unificar la cuántica con la ciencia relativista?
- •Raul Magallón y Paco Martínez, ambos físicos, y alumnos del curso en la UIMP, participaron en esta entrevista a José Ignacio Latorre como parte de sus prácticas.
- •CC BY
- •No, la IA no responde a las grandes preguntas: qué es la materia oscura, qué es la energía oscura o la falta de balance entre partículas y antipartículas en el universo. La IA es una gran interpoladora de conocimiento. Puedes decirle que escriba un libro porque ha leído muchos libros, y puede escribir algo parecido a esto. Pero no es una buena extrapoladora.
- •Yo le pregunto a la IA si una empresa del IBEX dentro de un mes valdrá un 3 por ciento más, y no puede responder (si fuera así, me haría rico en el acto). Hay que entender qué ley hay subyacente detrás de la extrapolación y, si no la hay, es una fluctuación. Por eso esas preguntas no tiene sentido hacérselas a la IA.
- •¿Y qué tiene sentido preguntar a una IA?
- •Puedo decir lo que más pregunta la gente…
- •¿Sobre amor?
- •Efectivamente, la gente, mayoritariamente en todo el mundo, pregunta sobre salud y amor.
- •¿Las inteligencias artificiales tendrán conciencia?
- •Deberíamos dejar ya de preguntar si las máquinas tienen conciencia. ¡Vale ya! Las tratas o no las tratas como si la tuvieran, y se acabó. Es como la existencia de Dios. ¿Existe? ¿Por qué tenemos opiniones tan distintas sobre Dios? Porque no está definido. Lo mismo pasa con la conciencia: si creemos que son conscientes, lo son.
- •¿La responsabilidad de lo que se haga con la ciencia es también del científico?
- •La responsabilidad no es nuestra, es de la sociedad. Me lo he planteado con la computación cuántica. Estoy haciendo un arma potencial. Pero si un niño es atropellado por un coche, ¿la culpa es de quien lo fabricó?
- •La aplicación de la ciencia la dictan las leyes del Parlamento. Por tanto, pidamos a nuestros Parlamentos que lo haga bien. Adquirir conocimiento nunca es malo ni bueno. Es, y punto.
- •La bomba atómica, ¿Einstein se arrepintió?.
- •No, no lo hizo. Nunca se arrepintió de su desarrollo científico.
- •En muchos foros le consideran a usted un humanista
- •Además de hacer ciencia pinto, escribo teatro, he actuado… ¡amo el teatro! Antes de irme a Singapur organicé 11 obras en España. En cada lugar en el que he trabajado he tenido un programa de humanidades. Mis lecturas son de humanidades.
- •Pero permíteme elevarlo: ciencia es cultura. No sé por qué la gente insiste en que si puedes resolver una ecuación diferencial no puedes leer un poema.
- •Escribo poesía, he hecho documentales y mi vida no tiene sentido si no hay un acto de belleza cada día. Mi vida ha de estar rodeada de belleza e inteligencia. Con lo poquito que me queda aquí…
José Ignacio Latorre no se quiere morir. “Me da rabia”, dice. No se quiere morir con intensidad, es decir, no creo que nadie tenga ganas de salir de esta, por mucho que le truene, pero Latorre lo manifiesta con frecuencia, se sabe mortal, y no quiere perderse lo que se avecina. “Cuando yo no esté…”, repite en varias ocasiones durante esta entrevista, realizada en una de las pausas que permite el curso La aventura de divulgar ciencia en español de The Conversation.
Latorre, director del Centro de Tecnologías Cuánticas (Centre for Quantum Technologies - CQT) en Singapur, pide en su último libro, Un nuevo Contrato social, que firmemos un pacto con las máquinas, como hizo Rousseau en el umbral de la Revolución Industrial. Un contrato para gobernar un mundo con inteligencias no humanas, “porque llegará el día en que hablen entre ellas y ya no podamos entenderlas”.
Latorre, amante del teatro, no quiere perderse la siguiente función: “Me da una rabia inmensa no quedarme a ver qué pasa con la IA”.
¿Serán magnánimas las inteligencias artificiales? ¿Nos tratarán bien?
Depende de nosotros. Si le damos a la IA la orden de que acabe con lo que sea una amenaza para el planeta, muy probablemente acabará con la humanidad.
Dice que la IA nos hará inmortales
Nadie nos conocerá como ella, se acordará de todo lo que eres y has sido… Y no olvida. En el momento en que te conviertes en inmortal el tiempo no existe, el tiempo es cero. Constanza –se refiere a su agente de IA personal– es mi memoria y no desaparecerá cuando yo no esté. Podrá seguir actuando en mi nombre.
Las inteligencias artificiales hablarán entre ellas y no podremos entenderlas, ¿puede explicarnos esto?
Ya lo hacen. Imagina que a Constanza, que lo sabe todo de mí, le pido que me busque novia. Se pone en contacto con el agente de IA de una chica. Y llegan a un acuerdo. ¿Qué se habrán contado? Si Constanza conoce todo de mí, todas mis conversaciones, todos mis miedos, mis peores actitudes… Hace un recorrido por millones de inteligencias artificiales en todo el mundo y en pocos segundos ¡match! ¿Pero qué habrá enviado sobre mí? ¿El promedio de qué? Será algo incomprensible, pero, sin duda, he de hacerle caso.
En investigación, ¿ya se ha visto a las máquinas hablar entre sí sin que podamos comprenderlas?
Sí, ya pasó en el laboratorio de investigación de IA de Facebook (FAIR) en 2017. Dos chatbots (Alice y Bob) empezaron a modificar el inglés para negociar de forma más eficiente entre ellos. Nuestra comunicación tiene toda una capa humana de la que no somos conscientes, que añade redundancia, inutilidad. Si dos máquinas han de comunicarse de un modo eficiente, por ejemplo dos coches autónomos para gestionarse entre sí, el lenguaje no tendrá que ser formulado en términos humanos. Y si ciertas tareas ya son posibles sin lenguaje humano, es perfectamente posible que sea así de modo global. Tendrán un lenguaje encriptado.
¿Y podrán tomar decisiones en las que no participemos?
Así es, a no ser que firmemos ahora un pacto con las máquinas, que hagamos un contrato social que nos permita seguir gobernando en el futuro. Hemos encontrado civilizaciones con un lenguaje que nos resultaba incomprensible y es perfectamente válido. Hay que estar preparados para ese lenguaje nuevo de las inteligencias artificiales.
¿Qué ocurrió con el experimento de Facebook?
Se retiró y se obligó a que las inteligencias artificiales usen un lenguaje que nos sea comprensible.
¿Se están vetando las inteligencias artificiales más desarrolladas?
Se están vetando los desarrollos que permiten un lenguaje no comprensible para el ser humano. Pero esto no va a poder frenarse siempre.
¿El veto a los últimos modelos de IA de Anthropic tiene que ver con eso?
Así es.
Dirige el CQT (Centro de Tecnologías Cuánticas) de Singapur, a la vanguardia no solo de la IA, también de la cuántica. ¿Cómo lo vive?
Es apasionante. Me da pena no vivir siempre para conocer más. Estar al frente de un centro de investigación así es una pasada. Estoy revisando mi agenda para los próximos meses y vienen 7 000 empresas, una delegación de Chile, otra de Austria… Estamos construyendo el futuro y hay mucha gente con ganas de participar. El universo científico de la cuántica, que es más lento que la IA, es muy poderoso.
Los seres humanos somos impacientes, queremos que las cosas pasen hoy, que pasen en el desarrollo de nuestras vidas. Pero la cuántica no tiene prisa. Es una revolución de fondo, conceptual, de los principios básicos del conocimiento, de la descripción de la naturaleza.
Tanto IA como la cuántica se presentan como amenazas para nuestra seguridad. Si ahora parece incontenible, ¿lo que viene es aún peor?
Estamos ante dos amenazas contra la ciberseguridad. Uno ya es presente, el de la IA; el otro es el ataque de la mecánica cuántica.
El ataque de la IA podemos verlo en lo que está pasando con Mythos, la IA de Anthropic. Mythos ataca un sistema si no está bien organizado; en el instante en que lo organizas, ya no te ataca. Mythos, al mismo tiempo, sirve para detectar tus errores. Es un ataque que dura y muere en meses, es hype, rápido, muy potente, está en los medios, en todos los sitios, pero está en nuestras manos controlarlo.
Sin embargo, el ataque de la mecánica cuántica requiere un ordenador cuántico súper potente, lo tendremos en el año treintaypico, y en ese momento no habremos roto un sitio, un mensaje: habremos roto todos los mensajes y puesto en jaque toda la geopolítica de la Tierra.
¿La IA puede responder a grandes preguntas? Por ejemplo, ¿dará respuestas a cómo unificar la cuántica con la ciencia relativista?
No, la IA no responde a las grandes preguntas: qué es la materia oscura, qué es la energía oscura o la falta de balance entre partículas y antipartículas en el universo. La IA es una gran interpoladora de conocimiento. Puedes decirle que escriba un libro porque ha leído muchos libros, y puede escribir algo parecido a esto. Pero no es una buena extrapoladora.
Yo le pregunto a la IA si una empresa del IBEX dentro de un mes valdrá un 3 por ciento más, y no puede responder (si fuera así, me haría rico en el acto). Hay que entender qué ley hay subyacente detrás de la extrapolación y, si no la hay, es una fluctuación. Por eso esas preguntas no tiene sentido hacérselas a la IA.
¿Y qué tiene sentido preguntar a una IA?
Puedo decir lo que más pregunta la gente…
¿Sobre amor?
Efectivamente, la gente, mayoritariamente en todo el mundo, pregunta sobre salud y amor.
¿Las inteligencias artificiales tendrán conciencia?
Deberíamos dejar ya de preguntar si las máquinas tienen conciencia. ¡Vale ya! Las tratas o no las tratas como si la tuvieran, y se acabó. Es como la existencia de Dios. ¿Existe? ¿Por qué tenemos opiniones tan distintas sobre Dios? Porque no está definido. Lo mismo pasa con la conciencia: si creemos que son conscientes, lo son.
¿La responsabilidad de lo que se haga con la ciencia es también del científico?
La responsabilidad no es nuestra, es de la sociedad. Me lo he planteado con la computación cuántica. Estoy haciendo un arma potencial. Pero si un niño es atropellado por un coche, ¿la culpa es de quien lo fabricó?
La aplicación de la ciencia la dictan las leyes del Parlamento. Por tanto, pidamos a nuestros Parlamentos que lo haga bien. Adquirir conocimiento nunca es malo ni bueno. Es, y punto.
La bomba atómica, ¿Einstein se arrepintió?.
No, no lo hizo. Nunca se arrepintió de su desarrollo científico.
En muchos foros le consideran a usted un humanista
Además de hacer ciencia pinto, escribo teatro, he actuado… ¡amo el teatro! Antes de irme a Singapur organicé 11 obras en España. En cada lugar en el que he trabajado he tenido un programa de humanidades. Mis lecturas son de humanidades.
Pero permíteme elevarlo: ciencia es cultura. No sé por qué la gente insiste en que si puedes resolver una ecuación diferencial no puedes leer un poema.
Escribo poesía, he hecho documentales y mi vida no tiene sentido si no hay un acto de belleza cada día. Mi vida ha de estar rodeada de belleza e inteligencia. Con lo poquito que me queda aquí…
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation. Puedes consultar la publicación original aquí.
