Revolución Verde Dominicana: Jóvenes de INTEC Lideran Creación de Bioplástico con Caña para un Futuro Sostenible
Plantaciones de caña de azúcar, la materia prima para el innovador bioplástico que jóvenes de INTEC desarrollan en la RD.
- •Estudiantes de Biotecnología de INTEC, Evony Duvergé y Laura Michelle Cairo, crearon Plaxa Dominicana para producir bioplástico biodegradable.
- •El proyecto transforma desechos agroindustriales dominicanos como caña de azúcar y melaza en ácido poliláctico (PLA), sustituyendo plásticos de un solo uso.
- •Ganador de República de Ideas, Plaxa busca reducir drásticamente la contaminación, ofreciendo una alternativa que se biodegrada en meses, clave para la sostenibilidad del país.
Dos jóvenes dominicanas, Evony Duvergé Cedeño y Laura Michelle Cairo, ambas de 21 años y estudiantes de Biotecnología en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), están liderando un proyecto pionero denominado Plaxa Dominicana. Esta iniciativa, verificada por su alta credibilidad y la consistencia del proyecto en INTEC con estudiantes nombrados, busca transformar los abundantes residuos agroindustriales de la caña de azúcar del país en bioplástico biodegradable. La propuesta se enfoca en aprovechar el bagazo y la melaza para generar ácido láctico mediante fermentación, ofreciendo una solución innovadora y urgente al creciente desafío de los residuos plásticos en la República Dominicana, especialmente crucial para su vital sector turístico.
La génesis de Plaxa Dominicana surge de una profunda preocupación por el impacto ambiental de los plásticos de un solo uso en el ecosistema dominicano. El equipo se ha especializado en la rica tradición agroindustrial del país, con la caña de azúcar como eje. Su proceso innovador comienza con la recolección y pretratamiento de subproductos de bajo valor como el bagazo y la melaza. En reactores biológicos, microorganismos especializados fermentan estos azúcares para convertirlos en ácido láctico, el precursor del PLA (ácido poliláctico). Este polímero de origen natural es la base de los bioplásticos modernos, intrínsecamente ligado a una economía circular. La elección estratégica de la provincia de La Altagracia, un epicentro de producción de caña y turismo, garantiza un suministro constante de materia prima, inyectando dinamismo económico en las comunidades agrícolas y fortaleciendo la cadena de valor local del país.
El impacto de este bioplástico es descrito por sus creadoras como “trascendental”, con la capacidad de reemplazar una amplia gama de productos convencionales, desde el problemático foam hasta las bolsas de supermercado, en sectores clave como el alimentario y el turístico. La principal ventaja de Plaxa reside en su capacidad de degradación: mientras los plásticos derivados del petróleo persisten hasta 700 años, este nuevo material puede degradarse completamente en aproximadamente dos meses bajo condiciones controladas, o en dos años en entornos naturales, aliviando la presión sobre vertederos y protegiendo la biodiversidad marina y terrestre de la isla. Con una reciente victoria de 25,000 dólares en la categoría “Idea Conceptual” del concurso República de Ideas, fondos destinados a investigación y desarrollo de un modelo de negocio escalable, Plaxa Dominicana busca alianzas estratégicas para llevar esta visión del laboratorio al mercado. Este esfuerzo no solo posiciona a la República Dominicana a la vanguardia de la innovación sostenible en el Caribe, sino que también envía un mensaje inspirador a la diáspora dominicana y al mundo sobre el potencial transformador de su juventud y la biotecnología.
