Medusas: un problema que va más allá de las picaduras
- •Medusa de la especie _Rhizostoma pulmo_. Gennaro DiBs/Shutterstock
- •Con el verano, llega el momento de reencontrarse con las medusas. Estos animales son más antiguos que los dinosaurios y llevan más de 500 millones de años habitando nuestros mares… con luces (su importancia ecológica en el ecosistema marino es innegalbe) y sombras (no solo comportan efectos negativos para la salud pública a causa de sus picaduras, sino que también tienen efectos económicos en sectores como el turismo y la pesca, entre otros).
- •Luces: depredadoras, refugio y terapéuticas
- •Las medusas son un componente clave del ecosistema marino. Forman parte de las redes tróficas bien como depredadoras, bien como presas: se alimentan de zooplancton, peces pequeños y otras medusas, y las consumen tortugas marinas, peces más grandes y aves marinas.
- •Además, proporcionan refugio entre sus tentáculos a peces jóvenes y contribuyen al ciclo del carbono oceánico transportando material orgánico a capas más profundas cuando mueren y se ahogan. Es un proceso conocido como jelly-falls.
- •Actualmente, también se obtienen a partir de ellas compuestos nutracéuticos: alimentos o ingredientes con propiedades beneficiosas para la salud, que incluyen efectos terapéuticos o preventivos, cosméticos o farmacológicos.
- •Medusas en el Oceanográfico de Valencia.
- •En el ámbito de la medicina, gracias a las medusas, también disponemos de la proteína fluorescente verde (Green Fluorescent Protein, GFP) y sus derivados. Fue aislada inicialmente de la especie Aequorea victoria.
- •El descubrimiento y desarrollo de esta proteína revolucionó la investigación biomédica, ya que permitió visualizar procesos biológicos en células vivas en tiempo real y estudiar enfermedades como el cáncer o ciertas dolencias neurodegenerativas. Para darle cierto contexto, sería conveniente añadir que a sus descubridores les dieron el premio Nobel por esto en 2008.
- •La proteína de medusa que hizo visible lo invisible
- •Sombras: urticantes y masivas
- •En la cara más oscura de las medusas, además de las picaduras que provocan a los humanos, algunas de las cuales pueden llegar a ser muy dolorosas, provocar problemas crónicos e incluso, en algunos casos extremos, la muerte, son animales que también nos afectan a nivel socioeconómico.
- •¿Por qué pican las medusas?
- •El turismo, por razones obvias relacionadas con las picaduras, es un gran perjudicado, pero hay sectores, como la pesca, que también se pueden ver damnificados.
- •La presencia de medusas en las redes de pesca puede afectar esta actividad de dos formas diferentes: por un lado, pueden estropear el pescado, ya que si aparecen muchas medusas en una calada, la gran cantidad de células urticantes presentes hace que sea inviable comercializarla. Por otro lado, pueden dañar las redes de pesca, obstruyéndolas y comprometiendo la estabilidad del barco. Por ejemplo, en 2009, un banco de medusas hundió un barco de arrastre de 10 toneladas en Japón.
- •En acuicultura, las medusas también pueden provocar daños en las redes o a los peces. Pero también sufren estos perjuicios actividades industriales tan dispares como desaladoras, centrales térmicas y nucleares. Estas industrias necesitan captar agua para la refrigeración y correcto funcionamiento de sus instalaciones. Las medusas pueden taponar los conductos refrigerantes.
- •¿Qué puede hacer la ciencia?
- •En este contexto, la Universidad de Alicante, en colaboración con la Universitat Politècnica de València, ha desarrollado un dispositivo antimedusas. Su objetivo es alejarlas de las zonas susceptibles de causar daños mediante el uso de campos electromagnéticos, sin invadirlas.
- •Los estudios preliminares se llevaron a cabo con las especies Catostylus mosaicus y Rhizostoma pulmo, procedentes de cultivos del Oceanográfico de Valencia. Se realizaron en diferentes acuarios del Laboratorio Marino UA-Dénia. En él, se generó un campo electromagnético mediante una bobina sumergida y se observó cómo variaba el ritmo de pulsación de las medusas, que es el movimiento que les permite nadar… Las medusas no solo se mueven en función de las corrientes, sino que pueden nadar, incluso contracorriente.
- •Medusa Catostylus mosaicus.
- •Niki Hubbard/iNaturalist Australia, CC BY
- •Los resultados mostraron que aproximadamente la mitad de los ejemplares cambiaban significativamente su actividad natatoria cuando estaban expuestos al campo electromagnético. En algunos casos, las medusas prácticamente dejaban de contraer su cuerpo y, al perder la capacidad de mantenerse flotando en la columna de agua, descendían al fondo. Este efecto era completamente reversible, es decir, cuando el campo electromagnético se apagaba, las medusas recuperaban rápidamente su ritmo normal de pulsación. No se observaron ni lesiones ni mortalidad.
- •Por lo tanto, este dispositivo, instalado en una boya flotante, en lugar de eliminar las medusas, simplemente modifica temporalmente su comportamiento para que se alejen de las zonas que se desea proteger, aprovechando las corrientes marinas presentes para arrastrarlas fuera de las áreas en cuestión.
- •Otras soluciones: redes o cortinas
- •Las soluciones actuales para tratar esta problemática se basan en barreras físicas, incluidas principalmente redes antimedusas o cortinas de burbujas. Sin embargo, a parte de tener un coste de mantenimiento elevado, presentan ciertos inconvenientes. En el primer caso, pueden quedarse enganchadas en las redes no solo las medusas, sino también otros animales. En el segundo caso, la cortina puede minimizar el intercambio de agua y promover la hipoxia de la zona. Además, en el caso de los blooms o enjambres de medusas (donde se pueden llegar a juntar miles de medusas en la misma zona), tienen una eficacia limitada.
- •Aunque hacen falta más experimentos para confirmar la eficacia del nuevo sistema en condiciones reales, esta tecnología espera convertirse en una herramienta respetuosa con el medio ambiente para proteger playas, piscifactorías y zonas de captación subacuática de agua, sin comprometer la supervivencia ni la función ecológica de estos animales.
- •Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Con el verano, llega el momento de reencontrarse con las medusas. Estos animales son más antiguos que los dinosaurios y llevan más de 500 millones de años habitando nuestros mares… con luces (su importancia ecológica en el ecosistema marino es innegalbe) y sombras (no solo comportan efectos negativos para la salud pública a causa de sus picaduras, sino que también tienen efectos económicos en sectores como el turismo y la pesca, entre otros).
Luces: depredadoras, refugio y terapéuticas
Las medusas son un componente clave del ecosistema marino. Forman parte de las redes tróficas bien como depredadoras, bien como presas: se alimentan de zooplancton, peces pequeños y otras medusas, y las consumen tortugas marinas, peces más grandes y aves marinas.
Además, proporcionan refugio entre sus tentáculos a peces jóvenes y contribuyen al ciclo del carbono oceánico transportando material orgánico a capas más profundas cuando mueren y se ahogan. Es un proceso conocido como jelly-falls.
Actualmente, también se obtienen a partir de ellas compuestos nutracéuticos: alimentos o ingredientes con propiedades beneficiosas para la salud, que incluyen efectos terapéuticos o preventivos, cosméticos o farmacológicos.
En el ámbito de la medicina, gracias a las medusas, también disponemos de la proteína fluorescente verde (Green Fluorescent Protein, GFP) y sus derivados. Fue aislada inicialmente de la especie Aequorea victoria.
El descubrimiento y desarrollo de esta proteína revolucionó la investigación biomédica, ya que permitió visualizar procesos biológicos en células vivas en tiempo real y estudiar enfermedades como el cáncer o ciertas dolencias neurodegenerativas. Para darle cierto contexto, sería conveniente añadir que a sus descubridores les dieron el premio Nobel por esto en 2008.
Leer más: La proteína de medusa que hizo visible lo invisible
Sombras: urticantes y masivas
En la cara más oscura de las medusas, además de las picaduras que provocan a los humanos, algunas de las cuales pueden llegar a ser muy dolorosas, provocar problemas crónicos e incluso, en algunos casos extremos, la muerte, son animales que también nos afectan a nivel socioeconómico.
Leer más: ¿Por qué pican las medusas?
El turismo, por razones obvias relacionadas con las picaduras, es un gran perjudicado, pero hay sectores, como la pesca, que también se pueden ver damnificados.
La presencia de medusas en las redes de pesca puede afectar esta actividad de dos formas diferentes: por un lado, pueden estropear el pescado, ya que si aparecen muchas medusas en una calada, la gran cantidad de células urticantes presentes hace que sea inviable comercializarla. Por otro lado, pueden dañar las redes de pesca, obstruyéndolas y comprometiendo la estabilidad del barco. Por ejemplo, en 2009, un banco de medusas hundió un barco de arrastre de 10 toneladas en Japón.
En acuicultura, las medusas también pueden provocar daños en las redes o a los peces. Pero también sufren estos perjuicios actividades industriales tan dispares como desaladoras, centrales térmicas y nucleares. Estas industrias necesitan captar agua para la refrigeración y correcto funcionamiento de sus instalaciones. Las medusas pueden taponar los conductos refrigerantes.
¿Qué puede hacer la ciencia?
En este contexto, la Universidad de Alicante, en colaboración con la Universitat Politècnica de València, ha desarrollado un dispositivo antimedusas. Su objetivo es alejarlas de las zonas susceptibles de causar daños mediante el uso de campos electromagnéticos, sin invadirlas.
Los estudios preliminares se llevaron a cabo con las especies Catostylus mosaicus y Rhizostoma pulmo, procedentes de cultivos del Oceanográfico de Valencia. Se realizaron en diferentes acuarios del Laboratorio Marino UA-Dénia. En él, se generó un campo electromagnético mediante una bobina sumergida y se observó cómo variaba el ritmo de pulsación de las medusas, que es el movimiento que les permite nadar… Las medusas no solo se mueven en función de las corrientes, sino que pueden nadar, incluso contracorriente.
Los resultados mostraron que aproximadamente la mitad de los ejemplares cambiaban significativamente su actividad natatoria cuando estaban expuestos al campo electromagnético. En algunos casos, las medusas prácticamente dejaban de contraer su cuerpo y, al perder la capacidad de mantenerse flotando en la columna de agua, descendían al fondo. Este efecto era completamente reversible, es decir, cuando el campo electromagnético se apagaba, las medusas recuperaban rápidamente su ritmo normal de pulsación. No se observaron ni lesiones ni mortalidad.
Por lo tanto, este dispositivo, instalado en una boya flotante, en lugar de eliminar las medusas, simplemente modifica temporalmente su comportamiento para que se alejen de las zonas que se desea proteger, aprovechando las corrientes marinas presentes para arrastrarlas fuera de las áreas en cuestión.
Otras soluciones: redes o cortinas
Las soluciones actuales para tratar esta problemática se basan en barreras físicas, incluidas principalmente redes antimedusas o cortinas de burbujas. Sin embargo, a parte de tener un coste de mantenimiento elevado, presentan ciertos inconvenientes. En el primer caso, pueden quedarse enganchadas en las redes no solo las medusas, sino también otros animales. En el segundo caso, la cortina puede minimizar el intercambio de agua y promover la hipoxia de la zona. Además, en el caso de los blooms o enjambres de medusas (donde se pueden llegar a juntar miles de medusas en la misma zona), tienen una eficacia limitada.
Aunque hacen falta más experimentos para confirmar la eficacia del nuevo sistema en condiciones reales, esta tecnología espera convertirse en una herramienta respetuosa con el medio ambiente para proteger playas, piscifactorías y zonas de captación subacuática de agua, sin comprometer la supervivencia ni la función ecológica de estos animales.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Eva Fonfría Subirós, Investigadora en Ecología Marina, Institut Multidisciplinar per a l'Estudi del Medi "Ramón Margalef", Universitat d'Alacant, Universidad de Alicante. Puedes consultar la publicación original aquí.
