LIVE NEWS
|
Cargando últimas noticias de El Punto...

El Punto te trae historias confiables, oportunas e interesantes de todo el mundo, con un enfoque especial en la República Dominicana y su diáspora.

Entretenimiento

Contacto

Calle Mercedes Amiama No. 42, Sector San Gerónimo, Santo Domingo, RD
Portada > Sociedad > Qué ocurre después del ‘match’: citas, sexo y relaciones en las aplicaciones de citas
SociedadThe Conversation en Español

Qué ocurre después del ‘match’: citas, sexo y relaciones en las aplicaciones de citas

L
Publicado el 13 de agosto de 2026 a las 04:30 p. m.Actualizado el 13 de agosto de 2026 a las 04:30 p. m.
Compartir:
Resumen (TL;DR)
  • Drazen Zigic/Shutterstock
  • La curiosidad, la búsqueda de validación o el amor. Esas son algunas de las razones que nos impulsan a usar una aplicación de citas. Pero ¿qué sucede cuando la pantalla nos devuelve un match?
  • En los últimos años, las aplicaciones de citas se han posicionado como una de las principales vías para conocer gente y buscar pareja/s. Hoy navegamos entre multitud de opciones: Meetic, Grindr, Adopta un Tío, OkCupid o Tinder. Esta última destaca por su alcance internacional, con presencia en más de 185 países y disponible en más de 60 idiomas.
  • La expansión de estas aplicaciones y sus cifras de uso evidencian un nuevo escenario de relaciones en el que las interacciones digitales y presenciales se entrelazan de forma constante.
  • El inicio del vínculo digital
  • En el juego de las apps de citas, el match es solo el comienzo. Si ambas personas coinciden en gustarse o en mostrar interés, la plataforma habilita la posibilidad de entablar una conversación privada.
  • Sin embargo, no todo match se traduce en una conversación, ni toda conversación en un encuentro. Fenómenos como el ghosting –una forma de terminar o interrumpir una relación en la que una persona corta toda comunicación de manera repentina y sin dar explicaciones– o la pérdida de interés pueden hacer que muchas interacciones se queden en el camino.
  • En este artículo compartimos los resultados de un estudio basado en el análisis de las experiencias de 667 personas usuarias de apps de citas. El objetivo era conocer qué interacciones se producen tras el primer contacto.
  • De la pantalla a la cita presencial: ¿y después?
  • El paso de lo digital a lo presencial parece, en muchas ocasiones, una progresión natural cuando la interacción inicial funciona. De este modo, el resultado más frecuente después de la interacción virtual fue conocer a personas cara a cara. La mayor parte de participantes había tenido al menos una cita presencial, y por término medio habían quedado con 11 personas.
  • Ahora bien, no todas esas citas derivan en una interacción más estrecha. Alrededor de la mitad generaron cierta conexión, dando lugar a contactos más íntimos, como los besos. Esto podría indicar que el “salto” a la cita es relativamente común, pero que la química y la continuidad se juegan, sobre todo, en el encuentro presencial.
  • Sexo e intimidad en las citas
  • Las relaciones sexuales suelen ser una de las principales motivaciones en el uso de apps de citas, y también aparecen con frecuencia en las trayectorias que se inician en estas plataformas. En nuestro estudio, la mayoría de los contactos afectivos establecidos acabó en relaciones sexuales. Sin embargo, la continuidad sexual con una misma persona se reduce considerablemente: de media, esas relaciones se mantuvieron con unas tres personas.
  • El patrón parece bastante claro. El encuentro sexual puede ocurrir, pero mantenerlo en el tiempo depende de algo más que la atracción inicial: entran en juego factores como la compatibilidad, el interés mutuo o el momento vital.
  • Cuando surge el vínculo estable
  • ¿Cuántas veces un match termina en vínculo estable? Pues menos de las que podríamos esperar. En nuestro estudio, las relaciones de pareja surgidas a través de apps fueron menos frecuentes: de media, las personas participantes reportaron unas dos.
  • Este contraste entre contactos y relaciones estables sugiere que solo una parte pequeña de las interacciones iniciadas en estas plataformas termina en pareja. Como sucede con los ligues fuera de la pantalla, vincularse de forma estable requiere algo más que una atracción inicial: necesita tiempo, compromiso y expectativas compartidas, elementos menos inmediatos que el match.
  • Género, orientación y edad importan
  • Las experiencias en apps de citas no son homogéneas. En nuestro estudio, factores como el género, la orientación sexual o la edad se asocian con diferencias en cómo y cuánto se interactúa.
  • Al examinar los resultados desde una perspectiva de género, aparece una brecha clara: los hombres reportan el doble de citas presenciales que las mujeres. Además, declaran el doble de interacciones en el resto de resultados analizados, incluyendo besos y relaciones sexuales. Estas diferencias pueden tener varias lecturas.
  • Por un lado, muchas mujeres adoptan estrategias de autoprotección cuando quedan con hombres desconocidos, como quedar en lugares públicos o informar a su entorno. Por otro, algunas teorías apuntan a diferencias en las motivaciones: los hombres podrían priorizar el sexo a corto plazo, mientras que las mujeres pondrían más énfasis en la seguridad o la conexión emocional.
  • En todo caso, es mejor no hacer lecturas rígidas o estereotipadas, ya que estas tendencias conviven hoy con procesos de cambio como el empoderamiento femenino y la transformación de las normas sexuales.
  • En los datos también aparecen diferencias según la orientación sexual. Los hombres homosexuales reportan un mayor número de interacciones. Esto sugiere que las apps de citas pueden funcionar como espacios de exploración con mayor anonimato y menor estigma social en la expresión de la identidad sexual.
  • Por último, la edad también introduce diferencias. Las personas adultas (31-50 años) y las mayores de 50 años reconocen haber tenido más citas y relaciones afectivo-sexuales que las jóvenes.
  • Quizás las personas adultas y mayores tienden a tener expectativas más claras y definidas –como la búsqueda de estabilidad o una vida sexual activa–, mientras que las más jóvenes pueden utilizar estas apps de forma más exploratoria y encontrar otros espacios de socialización en los que establecer nuevas relaciones.
  • Nuevas formas de relacionarnos
  • El match inicial es el comienzo de un recorrido incierto. A partir de ahí, muchas interacciones se quedan en mensajes que no avanzan. Otras pasan a una cita. Algunas terminan en besos o en sexo. Y solo en una pequeña parte de los casos aparecen vínculos que se consolidan.
  • Las apps de citas dibujan un mapa complejo de relaciones contemporáneas. Tener esta información puede ayudarnos a ajustar expectativas. Las aplicaciones pueden ampliar oportunidades de contacto y acelerar el inicio de la interacción, pero no eliminan los requisitos habituales para sostener una relación. Entender ese recorrido –y saber en qué punto se quedan la mayoría de interacciones– permite leer con más realismo qué pueden aportar estas plataformas y hasta dónde llegan.
  • En el fondo, comprender qué ocurre después del match no solo nos permite conocer mejor cómo nos relacionamos hoy, también nos permite entender cómo estamos construyendo y negociando la intimidad en el siglo XXI.
  • Estos datos provienen de un cuestionario online de carácter nacional y recogen la experiencia de quienes participaron de forma voluntaria. Por tanto, no equivalen a una fotografía representativa de la población. Aun así, nos permiten conocer, de una forma más aproximada, los resultados y las experiencias de las personas usuarias tras el uso de apps de citas y qué evidencian dichas experiencias sobre las formas contemporáneas de relacionarnos social, afectiva y sexualmente.
  • Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

Drazen Zigic/Shutterstock

La curiosidad, la búsqueda de validación o el amor. Esas son algunas de las razones que nos impulsan a usar una aplicación de citas. Pero ¿qué sucede cuando la pantalla nos devuelve un match?

En los últimos años, las aplicaciones de citas se han posicionado como una de las principales vías para conocer gente y buscar pareja/s. Hoy navegamos entre multitud de opciones: Meetic, Grindr, Adopta un Tío, OkCupid o Tinder. Esta última destaca por su alcance internacional, con presencia en más de 185 países y disponible en más de 60 idiomas.

Cargando espacio...

La expansión de estas aplicaciones y sus cifras de uso evidencian un nuevo escenario de relaciones en el que las interacciones digitales y presenciales se entrelazan de forma constante.

El inicio del vínculo digital

En el juego de las apps de citas, el match es solo el comienzo. Si ambas personas coinciden en gustarse o en mostrar interés, la plataforma habilita la posibilidad de entablar una conversación privada.

Sin embargo, no todo match se traduce en una conversación, ni toda conversación en un encuentro. Fenómenos como el ghosting –una forma de terminar o interrumpir una relación en la que una persona corta toda comunicación de manera repentina y sin dar explicaciones– o la pérdida de interés pueden hacer que muchas interacciones se queden en el camino.

En este artículo compartimos los resultados de un estudio basado en el análisis de las experiencias de 667 personas usuarias de apps de citas. El objetivo era conocer qué interacciones se producen tras el primer contacto.

De la pantalla a la cita presencial: ¿y después?

El paso de lo digital a lo presencial parece, en muchas ocasiones, una progresión natural cuando la interacción inicial funciona. De este modo, el resultado más frecuente después de la interacción virtual fue conocer a personas cara a cara. La mayor parte de participantes había tenido al menos una cita presencial, y por término medio habían quedado con 11 personas.

Ahora bien, no todas esas citas derivan en una interacción más estrecha. Alrededor de la mitad generaron cierta conexión, dando lugar a contactos más íntimos, como los besos. Esto podría indicar que el “salto” a la cita es relativamente común, pero que la química y la continuidad se juegan, sobre todo, en el encuentro presencial.

Sexo e intimidad en las citas

Las relaciones sexuales suelen ser una de las principales motivaciones en el uso de apps de citas, y también aparecen con frecuencia en las trayectorias que se inician en estas plataformas. En nuestro estudio, la mayoría de los contactos afectivos establecidos acabó en relaciones sexuales. Sin embargo, la continuidad sexual con una misma persona se reduce considerablemente: de media, esas relaciones se mantuvieron con unas tres personas.

El patrón parece bastante claro. El encuentro sexual puede ocurrir, pero mantenerlo en el tiempo depende de algo más que la atracción inicial: entran en juego factores como la compatibilidad, el interés mutuo o el momento vital.

Cuando surge el vínculo estable

¿Cuántas veces un match termina en vínculo estable? Pues menos de las que podríamos esperar. En nuestro estudio, las relaciones de pareja surgidas a través de apps fueron menos frecuentes: de media, las personas participantes reportaron unas dos.

Este contraste entre contactos y relaciones estables sugiere que solo una parte pequeña de las interacciones iniciadas en estas plataformas termina en pareja. Como sucede con los ligues fuera de la pantalla, vincularse de forma estable requiere algo más que una atracción inicial: necesita tiempo, compromiso y expectativas compartidas, elementos menos inmediatos que el match.

Género, orientación y edad importan

Las experiencias en apps de citas no son homogéneas. En nuestro estudio, factores como el género, la orientación sexual o la edad se asocian con diferencias en cómo y cuánto se interactúa.

Al examinar los resultados desde una perspectiva de género, aparece una brecha clara: los hombres reportan el doble de citas presenciales que las mujeres. Además, declaran el doble de interacciones en el resto de resultados analizados, incluyendo besos y relaciones sexuales. Estas diferencias pueden tener varias lecturas.

Por un lado, muchas mujeres adoptan estrategias de autoprotección cuando quedan con hombres desconocidos, como quedar en lugares públicos o informar a su entorno. Por otro, algunas teorías apuntan a diferencias en las motivaciones: los hombres podrían priorizar el sexo a corto plazo, mientras que las mujeres pondrían más énfasis en la seguridad o la conexión emocional.

En todo caso, es mejor no hacer lecturas rígidas o estereotipadas, ya que estas tendencias conviven hoy con procesos de cambio como el empoderamiento femenino y la transformación de las normas sexuales.

En los datos también aparecen diferencias según la orientación sexual. Los hombres homosexuales reportan un mayor número de interacciones. Esto sugiere que las apps de citas pueden funcionar como espacios de exploración con mayor anonimato y menor estigma social en la expresión de la identidad sexual.

Por último, la edad también introduce diferencias. Las personas adultas (31-50 años) y las mayores de 50 años reconocen haber tenido más citas y relaciones afectivo-sexuales que las jóvenes.

Quizás las personas adultas y mayores tienden a tener expectativas más claras y definidas –como la búsqueda de estabilidad o una vida sexual activa–, mientras que las más jóvenes pueden utilizar estas apps de forma más exploratoria y encontrar otros espacios de socialización en los que establecer nuevas relaciones.

Nuevas formas de relacionarnos

El match inicial es el comienzo de un recorrido incierto. A partir de ahí, muchas interacciones se quedan en mensajes que no avanzan. Otras pasan a una cita. Algunas terminan en besos o en sexo. Y solo en una pequeña parte de los casos aparecen vínculos que se consolidan.

Las apps de citas dibujan un mapa complejo de relaciones contemporáneas. Tener esta información puede ayudarnos a ajustar expectativas. Las aplicaciones pueden ampliar oportunidades de contacto y acelerar el inicio de la interacción, pero no eliminan los requisitos habituales para sostener una relación. Entender ese recorrido –y saber en qué punto se quedan la mayoría de interacciones– permite leer con más realismo qué pueden aportar estas plataformas y hasta dónde llegan.

En el fondo, comprender qué ocurre después del match no solo nos permite conocer mejor cómo nos relacionamos hoy, también nos permite entender cómo estamos construyendo y negociando la intimidad en el siglo XXI.

Estos datos provienen de un cuestionario online de carácter nacional y recogen la experiencia de quienes participaron de forma voluntaria. Por tanto, no equivalen a una fotografía representativa de la población. Aun así, nos permiten conocer, de una forma más aproximada, los resultados y las experiencias de las personas usuarias tras el uso de apps de citas y qué evidencian dichas experiencias sobre las formas contemporáneas de relacionarnos social, afectiva y sexualmente.

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Laura Mañas Acero, Profesora de Intervención Integral en Violencia de Género, Universidad Pontificia Comillas. Puedes consultar la publicación original aquí.