República Dominicana: ¿Hub Estratégico para el Nearshoring o Potencial Latente por Desbloquear?
RD busca consolidarse como hub de nearshoring, apostando por inversión en tecnología y manufactura avanzada.
- •República Dominicana posee una ventaja geográfica para el nearshoring, pero enfrenta desafíos en indicadores clave como logística, desarrollo financiero y estado de derecho.
- •El sector privado exige mejoras en la capacitación del capital humano, reducción de burocracia y fortalecimiento de infraestructura energética y logística.
- •El gobierno reporta un crecimiento en las exportaciones de zonas francas a nuevos mercados y apuesta por industrias de alta tecnología como los semiconductores, mientras busca mitigar la desventaja arancelaria con Estados Unidos.
La República Dominicana, gracias a su estratégica ubicación geográfica, emerge como un punto neurálgico para el nearshoring en la relocalización global de cadenas de suministro. Sin embargo, este potencial se encuentra ante una encrucijada, condicionado por desafíos estructurales y la urgente necesidad de fortalecer indicadores clave para consolidar su rol como destino de inversión. Un informe del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes UC) sitúa al país en el duodécimo lugar de veinte naciones analizadas en la región, destacando carencias institucionales y operativas a pesar de su sólida base geográfica.
Desde el sector privado, Marco Cabral, presidente de la Asociación de Zonas Francas del Cibao (Azocibao), enfatiza que si bien el marco legal dominicano es favorable, la prioridad es desarrollar una estrategia robusta enfocada en el capital humano. La nación requiere profesionales en áreas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), manufactura avanzada y robótica para atraer empresas tecnológicas. A su vez, el viceministro de Comercio Exterior, Daniel Peña Fernández, ofrece una perspectiva optimista, señalando que la economía dominicana ya capitaliza el nearshoring mejor que el promedio regional. Como evidencia, las exportaciones de zonas francas superaron los 8,500 millones de dólares el año pasado, representando el 54% del total nacional y llegando a nuevos mercados. Estas cifras, respaldadas por estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que proyectan un aumento de 78,000 millones de dólares anuales en exportaciones para América Latina y el Caribe, sugieren que sectores como el automotriz, textil, farmacéutico y de energías renovables tienen un camino prometedor en la República Dominicana.
No obstante, para maximizar este potencial, el país enfrenta desafíos cruciales tanto internos como externos. Internamente, es imperativo reducir la burocracia, agilizar permisos y mejorar sustancialmente la infraestructura energética y logística, además de adaptar los planes de estudio para satisfacer la demanda de industrias especializadas, como la de semiconductores. Externamente, la República Dominicana debe abogar por la renegociación de términos comerciales con Estados Unidos, como señala Cabral, para superar las desventajas arancelarias frente a competidores como México y Canadá, cuyas exportaciones disfrutan de arancel cero. La consolidación de la República Dominicana como un hub regional dependerá, por tanto, de una inversión sostenida en capital humano, una infraestructura robusta y una política comercial activa que garantice igualdad de condiciones en el mercado global.
