La Vega Despide con Honores a Monseñor Antonio Camilo: Un Legado de Fe y Servicio que Trasciende

Monseñor Antonio Camilo, cuya fe y servicio fueron despedidos con honores en La Vega, dejando un legado trascendente.
- •Monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito de La Vega, fue sepultado con honores militares de la FARD en la Catedral Inmaculada Concepción, tras una emotiva misa.
- •Destacado por su profunda humildad, servicio al prójimo y devoción a la Virgen de las Mercedes, su vida fue un testimonio del Evangelio en la cotidianidad, especialmente en su natal Santo Cerro.
- •Su legado incluye el impulso a la pastoral vocacional, la formación de más de cien sacerdotes y un compromiso inquebrantable con jóvenes y comunidades vulnerables de la República Dominicana.
La Vega, República Dominicana, despidió este domingo con honores y una multitudinaria asistencia a Monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito, quien falleció a los 88 años en Santiago. Sus restos fueron sepultados en la cripta para sacerdotes de la Catedral Inmaculada Concepción. El emotivo acto congregó a obispos, clérigos, autoridades y la comunidad empresarial, quienes, junto a los honores militares de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD) –institución donde ostentaba el rango de mayor castrense–, rindieron tributo a una figura trascendental de la Iglesia dominicana.
Durante la eucaristía exequial, presidida por Monseñor José Amable Durán Tineo, administrador apostólico de la Diócesis de La Vega, se delineó la figura de Monseñor Camilo como un hombre cuya existencia estuvo intrínsecamente ligada a la humildad y una entrega incondicional. Durán Tineo enfatizó cómo el obispo emérito hizo del Evangelio el epicentro de cada una de sus acciones, comprendiendo que "responder al mal con el bien" no era una señal de debilidad, sino la manifestación más pura de una "fortaleza cristiana verdadera". Su profunda devoción a la Virgen de las Mercedes, cultivada desde la niñez en el Santo Cerro –su hogar espiritual–, marcó su camino vocacional y su decisión de permanecer en el Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes tras su retiro pastoral, consolidando así el simbolismo de su arraigo espiritual y geográfico en La Vega.
La influencia de Monseñor Camilo trascendió los muros de la iglesia, impactando a figuras prominentes de la sociedad dominicana. Frank Rainieri, presidente del Grupo Puntacana, compartió recuerdos de una amistad de más de seis décadas, destacando la "profundidad de su fe" y su habilidad para transmitir el Evangelio de una manera que resonaba. Rememoró el trabajo conjunto en comunidades rurales como Cambita Garabitos y Rancho Arriba, donde el entonces sacerdote no solo construyó iglesias, sino que las transformó en centros multifuncionales: escuelas, bibliotecas y espacios comunitarios vitales para niños de escasos recursos. Rainieri también evocó su incansable labor en Baní tras el devastador paso del huracán David y la tormenta Federico, movilizando a la juventud hacia una Iglesia activa en el servicio comunitario. Por su parte, el periodista José Monegro, testificó sobre la relación forjada en la parroquia Cristo Rey, subrayando cómo Monseñor Camilo enseñó que la fe no era un concepto abstracto, sino una experiencia palpable en la "cotidianidad", afirmando que la "mayor alegría" del obispo era ejercer su sacerdocio.
Nombrado obispo de la Diócesis de La Vega en 1997 por San Juan Pablo II, Monseñor Camilo impulsó vigorosamente la pastoral vocacional, resultando en la formación de más de un centenar de sacerdotes. Se distinguió por su cercanía con los jóvenes y las comunidades más vulnerables, demostrando una vocación de servicio permanente. La Diócesis de La Vega honrará su memoria con un novenario en todas sus parroquias y otro oficial en la Catedral, un testimonio de que su legado, como el grano de trigo que cae en tierra, promete abundantes frutos en la espiritualidad y el compromiso social de la Iglesia dominicana.
