Si la España de hoy no es la misma que la de hace un siglo, ¿tiene sentido fijarnos en el pasado para conservar al lobo?
- •Ejemplar de lobo ibérico. Pablo Santana Duran/Shutterstock
- •En conservación, se da como una verdad establecida que conocer la distribución pasada de una especie es clave para entender su ecología y que eso ha de ser útil para preservarla (de la extinción regional) ahora y más adelante. Tanto es así que hasta los criterios orientadores que ofrece la legislación ambiental en España para determinar si una especie tiene un estatus de conservación “vulnerable” contienen esa idea como un punto a evaluar.
- •Sin embargo, estudiar las consecuencias ecológicas (negativas y positivas) del abandono rural durante los últimos 60 años nos llevó a plantearnos si la distribución de los grandes mamíferos carnívoros ibéricos a principios del siglo pasado es realmente el mejor espejo en el que mirarnos. El mejor objetivo a alcanzar en el futuro.
- •En un reciente estudio, publicado en el Journal for Nature Conservation, analizamos los pros y los contras de este objetivo conservacionista en relación al oso pardo, el lince ibérico y, sobre todo, el lobo.
- •Menos ovejas en el campo
- •La duda emergía especialmente por el gran papel que en el pasado debieron jugar los enormes rebaños de ovejas pastoreados en régimen extensivo en los campos y montes en la ecología trófica del lobo.
- •La oveja es el mamífero doméstico con el tamaño idóneo para ser depredado por el lobo en su estado adulto (terneras y potros lo serían en el caso de vacas y caballos). En España, la relevancia económica de este bóvido durante varios siglos ha llevado incluso a la creación de instituciones únicas como la Mesta (Honrado Consejo de la Mesta de Pastores del Reino de Castilla), fundada en 1273 por Alfonso X el Sabio.
- •Además, los montes estaban casi desprovistos de grandes mamíferos herbívoros, salvo en contados enclaves protegidos por normas reales, tanto por destrucción del hábitat (desmonte de bosques en el medievo para su puesta en cultivo) como por persecución intensa en tiempos de subsistencia.
- •Por ejemplo, cazar jabalíes en la Edad Media era tan apreciado por la nobleza y la realeza como cazar osos. Nada que ver con la situación actual en la que los jabalíes abundan en los medios rurales y urbanos. Para muestra se puede visitar la iglesia de San Francisco de Betanzos en la que reposan los restos de Fernán Pérez de Andrade, uno de los nobles gallegos más poderosos, dentro de un sepulcro de piedra sostenido por un jabalí y un oso.
- •Así pues, analizamos las estadísticas disponibles en la literatura especializada sobre el cambio en la proporción de ganado ovino versus ganado vacuno. En todas las regiones estudiadas, menos en una (la Subbética), la abundancia relativa de las ovejas disminuyó con mayor o menor fuerza desde 1865 hasta 1999. Es decir, la presencia de ovejas se desplomaba en las zonas sur de la península ibérica, la cordillera Penibética, Pirineos centrales, norte de la Península, Pirineos orientales, Galicia, Sistema Central, Cantábrico oriental y región astur-leonesa.
- •Variación de la proporción de ovejas respecto a ganado vacuno entre 1865 y 1999 en distintas regiones de España.
- •Alejandro Martínez
- •Independientemente del número total de ovejas, durante la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del XXI, su presencia en el campo ha experimentado profundos cambios, que sin duda tienen repercusiones para los lobos. Muchas ovejas –de variedades más productivas– permanecen estabuladas, lo que facilita el trabajo de los pastores. Muchos cultivos de montaña han sido abandonados y ya no constituyen zonas de pasto para los rebaños. Apenas hay pastores disponibles más allá de los que nos brinda la inmigración humana. Los desplazamientos trashumantes se realizan principalmente por medio de camiones o del ferrocarril.
- •Salvar la ganadería extensiva es posible
- •Más ciervos, corzos y jabalíes
- •Además, las poblaciones de presas silvestres se han recuperado en gran medida, como reflejan, por ejemplo, los accidentes de tráfico relacionados con ciertos animales y las pólizas de seguros que los cubren. En el monte ibérico hay muchos más ciervos, corzos o jabalíes que hace 100 años. Y eso significa más comida alternativa para los lobos. Rayones, bermejos, corcinos y cervatillos son presas fáciles para un grupo familiar de lobos. Y cazarlos les supone un menor riesgo de represalias humanas.
- •Ciervos en el Parque Nacional de Cabañeros.
- •Virginia Torralba/Wikimedia Commons, CC BY-SA
- •Por todo ello, sugerimos que el estatus de amenaza del lobo ibérico y las perspectivas de éxito en su conservación pasan hoy en día más por la disponibilidad de presas silvestres. De esta forma, su distribución presente y futura se verá condicionada por la densidad de esas presas más que por la del ganado, al contrario de lo que debía de suceder antaño.
- •Finalmente, recurrimos al concepto de capacidad cultural de carga (emulando la capacidad de carga biológica) para recordar que con especies con las que pueden surgir conflictos humanos-fauna salvaje, la distribución futura de esas especies estará muy condicionada por el grado de tolerancia o aceptación social de las mismas. Una capacidad que afortunadamente es modificable si se realizan las campañas adecuadas de concienciación y preparación social para la vuelta de las especies temporalmente perdidas. Algo que ha sido y está siendo vital para el regreso de osos y linces, por ejemplo.
- •Mediar entre humanos para conservar a los lobos
- •Así pues, sugerimos revisar los criterios orientadores que hagan referencia a distribuciones antiguas de las especies a la hora de decidir su grado de amenaza. Aunque biológicamente sea de gran interés saber dónde llegó a haber lobos a principios del siglo XX, ligados a la actividad ganadera, ahora toca mirar hacia adelante en un país que en poco se parece al que fue.
- •Luis Llaneza, consultor medioambiental y experto en gestión y conservación de grandes mamíferos, ha participado en la elaboración de este artículo.
- •Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
En conservación, se da como una verdad establecida que conocer la distribución pasada de una especie es clave para entender su ecología y que eso ha de ser útil para preservarla (de la extinción regional) ahora y más adelante. Tanto es así que hasta los criterios orientadores que ofrece la legislación ambiental en España para determinar si una especie tiene un estatus de conservación “vulnerable” contienen esa idea como un punto a evaluar.
Sin embargo, estudiar las consecuencias ecológicas (negativas y positivas) del abandono rural durante los últimos 60 años nos llevó a plantearnos si la distribución de los grandes mamíferos carnívoros ibéricos a principios del siglo pasado es realmente el mejor espejo en el que mirarnos. El mejor objetivo a alcanzar en el futuro.
En un reciente estudio, publicado en el Journal for Nature Conservation, analizamos los pros y los contras de este objetivo conservacionista en relación al oso pardo, el lince ibérico y, sobre todo, el lobo.
Menos ovejas en el campo
La duda emergía especialmente por el gran papel que en el pasado debieron jugar los enormes rebaños de ovejas pastoreados en régimen extensivo en los campos y montes en la ecología trófica del lobo.
La oveja es el mamífero doméstico con el tamaño idóneo para ser depredado por el lobo en su estado adulto (terneras y potros lo serían en el caso de vacas y caballos). En España, la relevancia económica de este bóvido durante varios siglos ha llevado incluso a la creación de instituciones únicas como la Mesta (Honrado Consejo de la Mesta de Pastores del Reino de Castilla), fundada en 1273 por Alfonso X el Sabio.
Además, los montes estaban casi desprovistos de grandes mamíferos herbívoros, salvo en contados enclaves protegidos por normas reales, tanto por destrucción del hábitat (desmonte de bosques en el medievo para su puesta en cultivo) como por persecución intensa en tiempos de subsistencia.
Por ejemplo, cazar jabalíes en la Edad Media era tan apreciado por la nobleza y la realeza como cazar osos. Nada que ver con la situación actual en la que los jabalíes abundan en los medios rurales y urbanos. Para muestra se puede visitar la iglesia de San Francisco de Betanzos en la que reposan los restos de Fernán Pérez de Andrade, uno de los nobles gallegos más poderosos, dentro de un sepulcro de piedra sostenido por un jabalí y un oso.
Así pues, analizamos las estadísticas disponibles en la literatura especializada sobre el cambio en la proporción de ganado ovino versus ganado vacuno. En todas las regiones estudiadas, menos en una (la Subbética), la abundancia relativa de las ovejas disminuyó con mayor o menor fuerza desde 1865 hasta 1999. Es decir, la presencia de ovejas se desplomaba en las zonas sur de la península ibérica, la cordillera Penibética, Pirineos centrales, norte de la Península, Pirineos orientales, Galicia, Sistema Central, Cantábrico oriental y región astur-leonesa.
Independientemente del número total de ovejas, durante la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del XXI, su presencia en el campo ha experimentado profundos cambios, que sin duda tienen repercusiones para los lobos. Muchas ovejas –de variedades más productivas– permanecen estabuladas, lo que facilita el trabajo de los pastores. Muchos cultivos de montaña han sido abandonados y ya no constituyen zonas de pasto para los rebaños. Apenas hay pastores disponibles más allá de los que nos brinda la inmigración humana. Los desplazamientos trashumantes se realizan principalmente por medio de camiones o del ferrocarril.
Leer más: Salvar la ganadería extensiva es posible
Más ciervos, corzos y jabalíes
Además, las poblaciones de presas silvestres se han recuperado en gran medida, como reflejan, por ejemplo, los accidentes de tráfico relacionados con ciertos animales y las pólizas de seguros que los cubren. En el monte ibérico hay muchos más ciervos, corzos o jabalíes que hace 100 años. Y eso significa más comida alternativa para los lobos. Rayones, bermejos, corcinos y cervatillos son presas fáciles para un grupo familiar de lobos. Y cazarlos les supone un menor riesgo de represalias humanas.
Por todo ello, sugerimos que el estatus de amenaza del lobo ibérico y las perspectivas de éxito en su conservación pasan hoy en día más por la disponibilidad de presas silvestres. De esta forma, su distribución presente y futura se verá condicionada por la densidad de esas presas más que por la del ganado, al contrario de lo que debía de suceder antaño.
Finalmente, recurrimos al concepto de capacidad cultural de carga (emulando la capacidad de carga biológica) para recordar que con especies con las que pueden surgir conflictos humanos-fauna salvaje, la distribución futura de esas especies estará muy condicionada por el grado de tolerancia o aceptación social de las mismas. Una capacidad que afortunadamente es modificable si se realizan las campañas adecuadas de concienciación y preparación social para la vuelta de las especies temporalmente perdidas. Algo que ha sido y está siendo vital para el regreso de osos y linces, por ejemplo.
Leer más: Mediar entre humanos para conservar a los lobos
Así pues, sugerimos revisar los criterios orientadores que hagan referencia a distribuciones antiguas de las especies a la hora de decidir su grado de amenaza. Aunque biológicamente sea de gran interés saber dónde llegó a haber lobos a principios del siglo XX, ligados a la actividad ganadera, ahora toca mirar hacia adelante en un país que en poco se parece al que fue.
Luis Llaneza, consultor medioambiental y experto en gestión y conservación de grandes mamíferos, ha participado en la elaboración de este artículo.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Alejandro Martínez Abraín, Profesor Titular, Facultad de Ciencias, Departamento Biología, Área de ecología, Universidade da Coruña. Puedes consultar la publicación original aquí.
