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Suplemento cultural: colocar la línea del horizonte en el centro del encuadre

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Publicado el 31 de julio de 2026 a las 02:30 p. m.Actualizado el 31 de julio de 2026 a las 02:30 p. m.
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Resumen (TL;DR)
  • La versión panorámica de esta imagen no le hace justicia a la intención de Frederic Remington de colocar la línea del horizonte en la parte superior de _Fight for the Waterhole_. Museo de Bellas Artes de Houston/Google Art Project
  • Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.
  • Mientras estuvo vivo, cada vez que se publicaba un libro del fotógrafo Nicolas Muller, él organizaba una exposición. Lo hacía en respuesta a la maquetación –horrible, a su juicio– que recibían sus imágenes, cortadas y fragmentadas para buscar su encaje en la edición de papel. Colgar las fotos en las paredes de una sala, tal y como habían sido pensadas y hechas, era su forma de venganza pero también de autodefensa.
  • El encuadre es importantísimo en las artes visuales, tanto en la pintura como en la fotografía o el cine. No significa lo mismo, ni genera la misma sensación en el espectador, que algo esté en el centro, a la derecha, a la izquierda, arriba o abajo en una imagen, ni tampoco que un plano incorpore una información y no otra. La cámara es el pincel de los directores de cine y jugar con el encuadre –qué incluyen y cómo lo presentan– es la paleta de la que disponen.
  • Lo explicaba muy bien John Ford (interpretado por David Lynch) en la película de Steven Spielberg Los Fabelman: la línea del horizonte en la parte de arriba de la imagen es interesante; la línea del horizonte en la parte de abajo es interesante; la línea del horizonte en el medio de la imagen es (y cito textualmente) “aburrida de cojones”.
  • Por eso no puedo entender por qué Christopher Nolan se ha empeñado en rodar La Odisea en un tamaño de fotograma que solo se puede proyectar en 41 salas en todo el mundo y que, en el resto, se verá cortado. Me lo pregunto porque elegir este formato le obliga a colocar la información importante en el centro de la imagen para que no se pierda, narrativamente hablando, nada. Pero… ¿acaso, a fuerza de defender la espectacularidad de un formato, no se ha atado las manos Nolan en cuanto a las posibilidades de narrar que ofrece una cámara de cine?
  • Mientras barrunto la respuesta, les dejo con el estupendo artículo de Nadia McGowan que explica las diferencias de formatos cinematográficos y por qué Nolan ha querido filmar en IMAX 70 mm.
  • Queda menos para el eclipse
  • Por si no se habían enterado todavía –y lo dudo porque llevamos un año con el tema– el 12 de agosto se verá desde España un eclipse solar total. La franja de la península desde la que se podrá seguir recibirá a viajeros, turistas y curiosos, que elevarán la vista para observar un fenómeno que, con suerte, puede darse una vez en la vida de un ser humano. Suerte como la que tuvo el rey Jaume I que, sin tantos preparativos, se tropezó con un eclipse solar allá por el 1239.
  • Es tan extraordinario coincidir en tiempo y espacio con uno de ellos que, durante milenios, los seres humanos les han dado significados espirituales. Y no por falta de conocimiento. Los mismos romanos de la Antigüedad tenían nociones de astronomía y podían predecirlos, pero no por ello dejaban de considerarlos designios divinos.
  • Y por eso también los narradores, incluyendo los cineastas, han aprovechado la excusa de los eclipses para dotar a sus relatos de una capa extra de fascinación. Desde Méliès hasta los vampiros de Crepúsculo, los astros parecen indicar –y determinar– los caminos de muchas historias.
  • Un mapa medieval de leyendas
  • Hablando de ciencia y magia, es apasionante saber cómo los geógrafos del Magreb de la Edad Media mezclaban en sus textos, mapas y crónicas datos empíricos con informaciones ficticias. Esas leyendas, a pesar de la fantasía que esgrimían, tenían un poso de verdad. Porque si un relato describía la amenaza de una criatura legendaria en un punto geográfico concreto, realmente el monstruo no existía, pero tal vez el peligro sí.
  • Mujeres hartas
  • Si están siguiendo las aventuras de los Targaryen en La casa del dragón, les interesará este texto sobre cuatro mujeres reales que inspiraron algunos de los personajes más complejos de la serie. Son personas que desafiaron lo que la sociedad de su tiempo tenía preparado para ellas. Y aunque en esta precuela de Juego de tronos hay muchísimo menos sexo explícito que en la serie que le dio fama a Poniente, la violencia sexual no deja de estar implícita en las tramas.
  • Porque la violencia sexual contra las mujeres ha estado presente a lo largo de toda la historia. Mucho antes de que una chica crease un perfil en redes sociales y comenzase a recibir fotografías no deseadas de genitales masculinos, los hombres ya habían decidido que no hacía falta la mediación de una pantalla para mostrarle el pene a una mujer que osaba tener una imagen pública. Quevedo lo contó en un soneto y la expresión de Ariadne en la pintura de Guido Reni que encabeza el texto creo que lo dice todo sobre el hartazgo femenino ante este fenómeno. ¡Dracarys!
  • Y les dejo con un artículo de hace unos años gozosísimo sobre la fiebre del baile y el flirteo en el Madrid de los años 20. El verano es tiempo de disfrute y música, entre otras muchas cosas, así que parece una gran idea despedirse con esta pieza.

La versión panorámica de esta imagen no le hace justicia a la intención de Frederic Remington de colocar la línea del horizonte en la parte superior de _Fight for the Waterhole_. Museo de Bellas Artes de Houston/Google Art Project

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.

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Mientras estuvo vivo, cada vez que se publicaba un libro del fotógrafo Nicolas Muller, él organizaba una exposición. Lo hacía en respuesta a la maquetación –horrible, a su juicio– que recibían sus imágenes, cortadas y fragmentadas para buscar su encaje en la edición de papel. Colgar las fotos en las paredes de una sala, tal y como habían sido pensadas y hechas, era su forma de venganza pero también de autodefensa.

El encuadre es importantísimo en las artes visuales, tanto en la pintura como en la fotografía o el cine. No significa lo mismo, ni genera la misma sensación en el espectador, que algo esté en el centro, a la derecha, a la izquierda, arriba o abajo en una imagen, ni tampoco que un plano incorpore una información y no otra. La cámara es el pincel de los directores de cine y jugar con el encuadre –qué incluyen y cómo lo presentan– es la paleta de la que disponen.

Lo explicaba muy bien John Ford (interpretado por David Lynch) en la película de Steven Spielberg Los Fabelman: la línea del horizonte en la parte de arriba de la imagen es interesante; la línea del horizonte en la parte de abajo es interesante; la línea del horizonte en el medio de la imagen es (y cito textualmente) “aburrida de cojones”.

Por eso no puedo entender por qué Christopher Nolan se ha empeñado en rodar La Odisea en un tamaño de fotograma que solo se puede proyectar en 41 salas en todo el mundo y que, en el resto, se verá cortado. Me lo pregunto porque elegir este formato le obliga a colocar la información importante en el centro de la imagen para que no se pierda, narrativamente hablando, nada. Pero… ¿acaso, a fuerza de defender la espectacularidad de un formato, no se ha atado las manos Nolan en cuanto a las posibilidades de narrar que ofrece una cámara de cine?

Mientras barrunto la respuesta, les dejo con el estupendo artículo de Nadia McGowan que explica las diferencias de formatos cinematográficos y por qué Nolan ha querido filmar en IMAX 70 mm.

Queda menos para el eclipse

Por si no se habían enterado todavía –y lo dudo porque llevamos un año con el tema– el 12 de agosto se verá desde España un eclipse solar total. La franja de la península desde la que se podrá seguir recibirá a viajeros, turistas y curiosos, que elevarán la vista para observar un fenómeno que, con suerte, puede darse una vez en la vida de un ser humano. Suerte como la que tuvo el rey Jaume I que, sin tantos preparativos, se tropezó con un eclipse solar allá por el 1239.

Es tan extraordinario coincidir en tiempo y espacio con uno de ellos que, durante milenios, los seres humanos les han dado significados espirituales. Y no por falta de conocimiento. Los mismos romanos de la Antigüedad tenían nociones de astronomía y podían predecirlos, pero no por ello dejaban de considerarlos designios divinos.

Y por eso también los narradores, incluyendo los cineastas, han aprovechado la excusa de los eclipses para dotar a sus relatos de una capa extra de fascinación. Desde Méliès hasta los vampiros de Crepúsculo, los astros parecen indicar –y determinar– los caminos de muchas historias.

Un mapa medieval de leyendas

Hablando de ciencia y magia, es apasionante saber cómo los geógrafos del Magreb de la Edad Media mezclaban en sus textos, mapas y crónicas datos empíricos con informaciones ficticias. Esas leyendas, a pesar de la fantasía que esgrimían, tenían un poso de verdad. Porque si un relato describía la amenaza de una criatura legendaria en un punto geográfico concreto, realmente el monstruo no existía, pero tal vez el peligro sí.

Mujeres hartas

Si están siguiendo las aventuras de los Targaryen en La casa del dragón, les interesará este texto sobre cuatro mujeres reales que inspiraron algunos de los personajes más complejos de la serie. Son personas que desafiaron lo que la sociedad de su tiempo tenía preparado para ellas. Y aunque en esta precuela de Juego de tronos hay muchísimo menos sexo explícito que en la serie que le dio fama a Poniente, la violencia sexual no deja de estar implícita en las tramas.

Porque la violencia sexual contra las mujeres ha estado presente a lo largo de toda la historia. Mucho antes de que una chica crease un perfil en redes sociales y comenzase a recibir fotografías no deseadas de genitales masculinos, los hombres ya habían decidido que no hacía falta la mediación de una pantalla para mostrarle el pene a una mujer que osaba tener una imagen pública. Quevedo lo contó en un soneto y la expresión de Ariadne en la pintura de Guido Reni que encabeza el texto creo que lo dice todo sobre el hartazgo femenino ante este fenómeno. ¡Dracarys!

Y les dejo con un artículo de hace unos años gozosísimo sobre la fiebre del baile y el flirteo en el Madrid de los años 20. El verano es tiempo de disfrute y música, entre otras muchas cosas, así que parece una gran idea despedirse con esta pieza.

⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation. Puedes consultar la publicación original aquí.