El Turismo Dominicano en la Encrucijada: De Marchena Alerta sobre Desafíos Cruciales para Mantener el Liderazgo

El turismo dominicano, pilar económico, enfrenta desafíos que exigen potenciar su capital humano y la transformación digital.
- •El expresidente de Asonahores, Enrique de Marchena, advierte que la República Dominicana debe innovar para mantener su liderazgo turístico regional.
- •Las claves para el futuro incluyen mejorar el capital humano, acelerar la transformación digital, fortalecer la movilidad interna y adoptar un modelo más sostenible.
- •El turismo dominicano, que aporta más de US$21,000 millones al PIB y genera 882,000 empleos, debe enfocarse en la regulación de plataformas de renta corta y el beneficio comunitario.
Enrique de Marchena, expresidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) y una voz autorizada en el sector, advirtió sobre desafíos cruciales para que la República Dominicana mantenga su liderazgo turístico en el Caribe. Durante su reciente intervención en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), De Marchena subrayó la necesidad estratégica de potenciar el capital humano, acelerar la transformación digital, fortalecer la movilidad interna y adoptar un modelo de desarrollo más sostenible. Estas medidas son clave para asegurar el futuro del turismo dominicano, pilar fundamental de la economía nacional.
La disertación de De Marchena, titulada “Evolución de la industria turística de la República Dominicana: hoy, antes y después”, contextualizó el turismo no solo como un motor económico, sino como un ecosistema que dinamiza casi todos los sectores productivos del país. Las cifras del World Travel & Tourism Council (WTTC) avalan esta magnitud, proyectando una aportación superior a los US$21,000 millones al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, equivalente a un 16.6% de la economía, y generando más de 882,000 puestos de trabajo directos e indirectos. Este impresionante crecimiento ha posicionado a la República Dominicana como el segundo destino turístico de América Latina, gracias a una combinación de factores como la sinergia público-privada, la estabilidad institucional, la expansión de la conectividad aérea y la inversión de grandes franquicias hoteleras.
Sin embargo, De Marchena fue enfático al señalar que el éxito futuro depende de abordar desafíos estructurales multifacéticos. Destacó la urgencia de desarrollar el capital humano con formación especializada y dominio de idiomas para servicios de alta calidad, así como la imperativa aceleración de la transformación digital, incorporando inteligencia artificial y herramientas avanzadas en la cadena de valor turística. Asimismo, resaltó la necesidad de fortalecer la movilidad interna mediante una mejor infraestructura de transporte y la adopción de un modelo más sostenible y responsable que preserve los recursos naturales y se integre respetuosamente con las comunidades locales. Finalmente, abordó la importancia de una regulación clara para plataformas de renta corta como Airbnb, buscando una competencia justa y la recaudación de impuestos para el desarrollo del país.
Para De Marchena, el verdadero valor del turismo dominicano trasciende las cifras, siendo, antes que cualquier estadística, “una historia de gentes” que debe beneficiar a un amplio espectro de comunidades y preservar los recursos que lo sustentan. La República Dominicana se encuentra en una coyuntura decisiva, donde las bases del éxito están firmemente establecidas, pero el futuro exige una visión estratégica proactiva y la implementación de reformas para no solo mantener su posición privilegiada, sino elevar el estándar de su oferta turística global y garantizar un desarrollo equitativo y perdurable.
